8 de enero de 1910: Alberto Braniff realiza vuelo mecanizado en México.

Alberto Braniff y el primer surco en los cielos de México

8 de enero de 1910: a pocos días de iniciada la rebelión armada contra Porfirio Díaz, Alberto Braniff, quien durante su juventud ya se había distinguido por ser un excelente deportista (destacando en actividades como corredor de automóviles, torero, boxeador, pelotari y corredor de lanchas), reconocido miembro de la aristocracia mexicana y propietario de los llanos de Balbuena –donde después se construiría el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México–, realizó el primer vuelo mecanizado en México.

Fue la primera vez que una aeronave surcaba los cielos de México y América Latina. Incluso impuso un récord de vuelo sobre el nivel medio del mar: 2,240 metros.

El artífice

Alberto Brannif Ricard había aprendido a volar en Francia. Por recomendación del Sr. Maurice Tabuteau –quien estaba realizando algunos vuelos muy cerca de la residencia de Brannif–, Brannif se presentó en las instalaciones de la empresa Appareils de Áviation Les Frères Voisin, la primera fabrica de aviones en serie en el mundo, donde no sólo compró las lecciones de vuelo sino también un avión Voisin serie 13, con número económico 331 (y un costo de poco más de 25 mil pesos), un avión ya muy probado y por lo mismo, confiable. Las lecciones de vuelo las tomó en los campos de Issy-les-Moulineaux, cerca de París, durante los primeros días de septiembre de 1909.

El Voisin era realmente un avión muy espectacular para la época: medía 10.50 metros y pesaba 550 kilogramos. Estaba formado por dos grandes estructuras: el fuselaje, que iba montado sobre el tren de aterrizaje y en el cual se encontraba empotrado el asiento del piloto, y el motor. Este último, era un ENV de 25 caballos de potencia, que accionaba una hélice de acero de dos palas y que lograba girar a 1200 revoluciones por minuto.

La familia Braniff contaba con amplios terrenos, al noreste de la Ciudad de México, que se conocían como “Llanos de Balbuena” y formaban parte de la hacienda del mismo nombre. Alberto Braniff los prefirió por estar libres de obstáculos.

Una vez seleccionado el lugar, el mismo Braniff inició la construcción del hangar para guardar el avión, sus correspondientes refacciones y todo el equipo que se requería. Era una estructura de madera con techo de lámina acanalada, que tenia 12 metros de largo por otro tanto de ancho, y cabe decir que era algo realmente curioso para la gente pues por primera vez se veía una instalación para estos fines.

Los primeros intentos

El 26 de diciembre de 1909 fue el día seleccionado para que se llevara a cabo el vuelo. Desde las primeras horas, los Llanos de Balbuena se llenaron de una gran cantidad de gente de todos los niveles sociales, público dispuesto a ser parte de la historia de México.

Inicialmente se hicieron pruebas de motor y la sincronización del mismo con la hélice. Braniff realizó las primeras carreras por tierra para acostumbrarse a los controles del aparato. Posteriormente enfiló el aeroplano hacía el sur e inicio la carrera para despegar. Sin embargo este sólo se elevó del suelo unos cuantos centímetros para volver a tierra.

Sus técnicos revisaron el aparato: la falla en uno de los cilindros del motor fue el culpable de que la aeronave no alcanzará el objetivo, pero también la altura de la Ciudad de México influía directamente para que la proporción de la mezcla del carburante utilizado en el motor no fuera la adecuada.

Los días restantes del año, Alberto Braniff siguió realizando pruebas pero en ninguno de los casos logró alzar el vuelo.

Histórico 1910

Para el sábado 8 de enero de 1910, tal vez el día en que menos gente había asistido, e incluso sólo había un reportero del periódico “The Mexican Herald”, muchos creían que sería otro día más para ver al aeroplano correr por el campo.

El aparato estaba listo. Alberto Braniff aceleró y, cuando se obtuvieron las revoluciones necesarias, sus mecánicos soltaron el avión. La aeronave Voisin comenzó a moverse rápidamente por el campo levantando una nube de polvo hasta que finalmente levantó el vuelo ante la mirada atónita del escaso público, la sorpresa del único periodista presente y, finalmente, la algarabía y felicidad del equipo de Braniff así como de su familia ahí presente.

El Voisin voló poco más de medio kilómetro en línea recta y a una altura de 15 metros para posteriormente girar y regresar al punto de partida y aterrizar. Fue un vuelo breve pero sin duda una gran hazaña que marco a toda una nación.

La noticia de vuelo de Braniff se corrió por toda la ciudad en cuestión de horas. Ya por la noche, todo mundo hablaba de ello. El día 9 de enero, el periódico “The Mexican Herald” publicaba en palabras de su reportero la siguiente nota: “Voló derecho una distancia de 500 metros y luego se elevó graciosamente a una altura de veintiséis pies, descendiendo de nuevo, corriendo por cerca de doscientos metros y luego volvió a elevarse como un pájaro hasta más o menos la altura anterior. Luego aterrizó y se acerco al hangar donde los escasos presentes le tributaron un entusiasta aplauso…”.

El resto, como dicen, es historia.

*** Con información de Hugo Gutiérrez del Colegio de Pilotos Aviadores de México ***

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