
No cabe duda que el balón de fútbol (soccer) está en el ambiente con esto del Mundial, incluyendo el del aerotransporte; basta con darse una vuelta a la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México para darse una idea de lo que hablo al ver ese enorme balón en su vialidad de acceso terrestre.
La logística tiene mucho que ver con el éxito del deporte organizado amateur o profesional global; deportistas, cuerpo técnico, auxiliares, directivos y utilerías se desplazan frecuentemente por tierra, mar y claro está, por aire, las más de las veces en grupo, con el objetivo de asistir a torneos, presentaciones o promociones. Una mala logística tiene el potencial de arruinar cualquier evento, de ahí la imperiosa necesidad de que sea manejada por manos expertas, tal y como me consta, suele ser el caso.Y es que atendiendo razones profesionales, he tenido recientemente el privilegio de estar cerca de expertos de la logística del deporte ostentando diversa clase de títulos de licenciatura y maestrías en la fascinante especialidad relacionada con la participación informal u organizada de personas en actividades físicas con fines de entretenimiento o cuidado de la salud, en la forma de juego o competición, cuya práctica supone organización, entrenamiento y algo muy importante: normas, lo cual nos lleva a la necesidad de contemplar la variable “Cultura” a la hora de involucrarse en esta actividad.
Cultura…. ¡Me encanta esa palabra!, tanto que me voy a permitir a volver a compartir con mis estimados lectores lo que significa para mi:
“Cultura son las creencias, valores y comportamientos que se comparten en un grupo. Incluye el lenguaje, las costumbres y las creencias acerca de las funciones que desempeñan las personas y las relaciones entre ellas”.
Luego entonces, la cultura además de un sano entretenimiento contribuye a mejorar la comunicación en un gremio, facilitando el entendimiento, sustento de asuntos tan importantes como son la capacitación y el adecuado funcionamiento de los procesos.
Habiendo dicho lo anterior, me voy a dar el lujo de elaborar un poco en esta entrega sobre el tema de la relación cultural e histórica que existe entre el llamado “juego de las patadas” y el aerotransporte con el fin de sumar a ese sentimiento “pambolero” que en este 2026 se ha apoderado del ambiente de mi México con eso del “Mundial”.
Voy a comenzar con una pregunta: ¿Cómo se transportaron hasta Uruguay las selecciones nacionales de fútbol que participaron en el Mundial del año 1930?
¿Se imagina usted la complejidad, desgaste, limitantes y costos de trasladarse hasta Montevideo procedente de Europa o Norteamérica hace 100 años? Seguramente los desplazamientos se realizaron en su mayoría por barco y por ende, los plazos en los que los participantes estuvieron lejos de casa fueron largos. Hoy día los equipos vuelan, participan y regresan a sus orígenes descansados, en plazos breves y con base en una enorme flexibilidad y tarifas mucho más bajas de lo que transportar a algo o a alguien en 1930 representaba.
¿Qué tan añeja es la relación del fútbol con el avión?Antes de intentar responder esta pregunta me atrevería a compartir que una de las razones por las cuales soy un fan del colchonero Atlético de Madrid se debe a que alguna vez me enteré de la íntima e histórica relación que el club tiene con la aviación, la cual lo vincula con el Club Aviación Nacional creado en 1937 y desaparecido en 1939 tras un acuerdo con al Athletic de Madrid, formado en buena parte por aviadores militares en plena Guerra Civil Española. Es decir: aviones, aviadores y “Alétic” para mi disfrute, van de la mano.
Hasta donde entiendo, el primer equipo de fútbol en emplear un avión para asistir a un partido fue el londinense Chelsea FC en 1957.
Creo que para nadie es un secreto la estrecha y valiosa relación comercial y publicitaria entre los equipos de fútbol y algunas de las aerolíneas más importantes del orbe, casos notables de Emirates y Qatar Airways con equipos europeos y de la original Mexicana de Aviación con las Chivas de Guadalajara en México. Recordemos que a finales de la década de los noventas uno de sus Boeing 727-200, bautizado “Guadalajara”, matrícula XA-MEF (Mejor equipo de fútbol) portaba el logo y franjas del club, lo anterior en buena medida atribuido a que el entonces director de la aerolínea (Fernando Flores) es fan de esos colores.
Las operadoras aéreas tienden a buscar firmar contratos con clubes para transportarlos, patrocinarlos y promoverse respectivamente. Hay ocasiones en las que los equipos de plano afirman haberse hecho de aviones propios, sin que sea cierto, tal y como lo hizo en el año 2020 el Cruz Azul de México donde el Embraer ERJ 145LR, matrícula XA-RUV con capacidad de 50 pasajeros y el escudo del club en el exterior que emplea, en realidad es propiedad y es operado por un taxi aéreo mexicano. Por otra parte, los grandes jugadores, o dicho de otra manera: los jugadores mejor pagados del mundo no dudan en invertir en aeronaves ejecutivas para su uso personal. Un ejemplo de esto es el Bombardier BD-700 Global Express del portugués Cristiano Ronaldo, completamente personalizado para el jugador que luce con sus iniciales “CR7” junto a la puerta del aparato y una silueta suya en su famosa pose de celebración.
Un dato curioso es que investigando para preparar este texto descubro que entre el 20 y el 22 de marzo del 2026 se realizó el torneo denominado “Aviation Soccer Tournament”, evento anual del sur de la Florida en los Estados Unidos, realizado nada menos que en el Amelia Earhart Park de Hialeah (Miami) en el que los mundos de la aviación (fabricantes, talleres de mantenimiento y escuelas, por ejemplo) se combinan con el amor por el soccer.
Pero no todo es “miel sobre hojuelas” en la relación entre las porterías y las pistas de aterrizaje; la mala aviación, es decir aquella en la que la negligencia o la irresponsabilidad son la norma, desgraciadamente le ha costado la vida decenas de veces a integrantes de equipos, caso relevante del lamentable accidente registrado cerca de Medellín, Colombia en el año 2016 cuando una aeronave Avro RJ85 operado por la aerolínea chartera boliviana LaMia se estrelló matando a 71 personas, incluyendo la mayor parte de quienes conformaban al Chapecoense, conjunto brasileño.
El gran reto a la hora de que los futbolistas abordan un vuelo es precisamente que la operación de las aeronaves sea debidamente gestionada y supervisada.
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