
Cualquier empresa de cierto tamaño e importancia tiene un sindicato con el que convive a diario. ¿Son malos los sindicatos? Para nada lo son; un sindicato que no tiene que ver con cuestiones políticas extremas, excepto las que tienen que ver con la actividad que manejan, no sólo no son malos, sino que son necesarios.
Existen muchos ejemplos de esto en nuestro país y en algunas empresas existen sindicatos a modo o los llamados sindicatos blancos, que solo fingen representar a los trabajadores, pero no lo hacen y solo se enriquecen los dirigentes que son puestos de acuerdo en grupos bien definidos.
No solo hay sindicatos blancos, sino que los hay creados por los propios empleadores, que forman las veces una especie de dique contra los verdaderos defensores de los derechos de los trabajadores. En las secretarías de Estado en México son muchos los sindicatos que están reconocidos por los propios patrones (políticos), es decir, que en una sola unidad administrativa se congregan más de un sindicato y hay que lidiar con todos, cosa que dificulta en gran medida la relación laboral. En estos casos, los líderes sindicales que dicen representar a las mayorías buscan empoderarse cada vez más con el objeto de recibir canonjías, no tanto para los agremiados como para los dirigentes.
En SENEAM existen varios sindicatos que no son la excepción y buscan existir no solo en la empresa, sino que buscan presencia política para realmente obtener beneficios personales o de grupo, al margen del bienestar de sus agremiados, y vender con esto una permanencia cuasi eterna, aun sin conocer o estar actualizados en la actividad. Algunos, de hecho, no están vigentes en sus capacidades, lo cual les resta legitimidad en medio de las actividades de sus agremiados. Es por eso que los grupos colegiados toman una gran relevancia y se agrupan por actividad; es el caso de los colegios de pilotos, de controladores y de los técnicos (ingenieros), etcétera. Estos grupos no se enfrentan, por así decirlo, a los sindicatos, pero sí manejan otras funciones más profesionales de la actividad que tengan.
Cada uno de estos grupos, incluyendo los sindicatos, busca ganarse un lugar ante los patrones para poder, a través de la representación, a veces virtual, provocar un peso específico importante. Algo en lo que sí deben influir es en fortalecer a la empresa, pero organizarse internamente de tal manera que se respeten los logros sin afectar el funcionamiento de la empresa y, sobre todo, su existencia.
En el caso de SENEAM, muchos años se abusó de la distribución de los niveles y salarios. En lugar de respetar la importancia de las especialidades y remunerarlas con ese criterio, se privilegió la distribución de los ingresos.
Resulta que había casos en que secretarias, – con todo el respeto que me merecen estas personas-, que ostentaban niveles más altos que los controladores o los ingenieros; los primeros desarrollando la función básica de la actividad de SENEAM, que es controlar el espacio aéreo, y los segundos asegurándose de que los controladores puedan realizar correctamente su actividad.
Pasó el tiempo y se trató de corregir esta irregularidad, pero la respuesta de los grupos sindicales fue feroz porque nadie quería que se le tocara su ingreso. No fue sino hasta que se analizó adecuadamente la situación que se comenzaron a ordenar las cosas, pese a las inconformidades supuestamente válidas de los grupos “afectados”.
Debe quedar bien claro que las actividades primarias de SENEAM son dos: la de los controladores y la de los ingenieros; ninguna es más importante que la otra, así que los emolumentos no pueden ser tan dispares. Cuando se juzgue necesario incrementar el salario de unos, debe hacerse lo mismo con el otro grupo. Tan importante es controlar el tráfico en un área congestionada como mantener los equipos trabajando adecuadamente en la misma, de manera que ninguna es más importante que la otra. }
Por el contrario, y sin afán de minimizar el trabajo de las áreas administrativas, estas deben hacer lo necesario para que los primarios puedan realizar adecuadamente su trabajo. Todo lo anterior sin olvidar que el nivel de capacitación no puede soslayarse en ninguna de las áreas de la institución; tanto los controladores requieren un nivel de capacitación adecuado al más alto nivel como los ingenieros y los administrativos. Si no se hace así, no se podrán dar resultados adecuados a la exigencia actual. De igual manera, cuando menos los dos primeros grupos deberán ser sujetos de auditorías periódicas que verifiquen que se encuentran preparados como grupo para dar el mejor servicio posible.
Ya no es posible que SENEAM siga reconociendo la importancia de sus empleados solo por la afinidad que se tenga con la dirección general. Si queremos que esta institución llegue a ser lo que era antes, se necesita gente comprometida con la misión y visión de la institución, manejar los presupuestos de manera transparente y que se tenga a la mejor gente dirigiéndola, no con intereses de tonos grises o de plano oscuros. Ya no debe SENEAM dejarse influir por gente que solo busca llamar la atención y ya nada tiene que ver con el funcionamiento de SENEAM, y cuando así fue su actuación dejó mucho que desear.
Qué bueno que se opine, pero no para solo querer darse a conocer en los medios como supuestos expertos trasnochados y fuera de actualidad. Aprecio los posts que se refieren al funcionamiento de SENEAM como uno de torres de control que se encuentra en redes, pero debe tenerse cuidado con lo que se afirma; a veces no es tan cierto como ahí se muestra.
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