
Cuando se pensó en la línea aérea más antigua de América Latina, se ponderaron dos escenarios: o se continuaría con la vieja aerolínea o se pensaba en hacerla renacer. Ambos escenarios eran muy importantes y envolvían decisiones que conllevaban grandes retos.
Para empezar, había que cerrar el capítulo con cada uno de los múltiples pendientes, como la liquidación de los empleados, adeudos generados por la falta de vuelos y tantas cosas que trae consigo la decisión de cerrar una empresa con tantos empleados, tan antigua y tan importante. Los activos eran muchos: edificios, empresas satélite, adeudos externos y un sinfín de compromisos que quizá se hubiesen podido solventar poniendo a la venta todos los activos.El contexto en que se manejaba la línea era muy competido, pero, en general, a pesar del endeudamiento tan significativo, con un profundo plan a largo plazo hubieran podido sacarla adelante. Voluntad había, pero el gobierno decidió no tenerla más tiempo volando. A pesar de las presiones sindicales y la evidencia de cosas turbias, se decidió no continuar perdiendo dinero.
En aquel entonces todavía volaba Interjet, aerolínea que absorbió una gran cantidad de empleados de la embroncada Mexicana, principalmente pilotos y sobrecargos. Comenzó sus operaciones con la bandera del bajo costo, pero empezó a tener éxito y a ser una real competencia para Aeroméxico. Comenzó a crecer; se metió en camisa de once varas adquiriendo aviones rusos mediante el consejo de gente con poco o nulo conocimiento de aviación, o con mala intención, y al poco tiempo la compañía se vino a pique irremediablemente.
Empezó operaciones en el aeropuerto de Toluca, Estado de México. Al parar operaciones Mexicana, los ejecutivos de Interjet solicitaron operar desde la Ciudad de México; les autorizaron y la competencia se tornó feroz, pero ahí iban las cosas.
Al inicio de la administración federal anterior se hizo la propuesta de liquidar a los trabajadores de la antigua Mexicana. El gobierno propuso un monto significativo, pero muy bajo con respecto a lo que esperaban los trabajadores. Se propuso exhibir dos pagos por la cantidad acordada; se hizo el primer pago y el segundo no se había liquidado.
El gobierno anterior decidió encargar la operación de la “nueva”, o no “nueva”, empresa a la SEDENA (Secretaría de la Defensa Nacional). Se pensó en referirse a la nueva Mexicana o a la Mexicana renacida; se decidió lo segundo. Los preparativos para iniciar tomaron relativamente poco tiempo. Se apoyaron en los aviones B737-800 de la propia secretaría mencionada.
Me consta el esfuerzo hecho por los directivos de antes y de ahora por hacer de esta línea una empresa productiva, pero siento que no se han dirigido los esfuerzos de la manera adecuada.
Por otro lado, en el contexto actual tenemos dos líneas que han adquirido mucha fuerza, que están haciendo las cosas bien, que tienen precios muy competitivos y más bajos que su competidora, Aeroméxico. Me refiero a Volaris y Viva. La bandera que esgrime Mexicana habla de los precios más bajos que haya en el mercado, pero no veo la manera de que se pueda lograr esto, aunado a que la base de operaciones es un aeropuerto que se construyó sobre la antigua Base Aérea Militar de Santa Lucía, cancelando un proyecto que prometía ser viable y mejor que la base de Santa Lucía, la cual carece todavía de accesos rentables y atractivos tanto para las líneas aéreas como para los pasajeros. El tema se ha convertido en un feroz asunto político al que no se le ve fin.
La nueva empresa pierde grandes cantidades de dinero diariamente. El número de pasajeros no da ni para solventar los gastos. Esto es entendible dado que cuenta con un apoyo muy significativo por parte del gobierno; esto la hace no viable ni presenta la posibilidad de llegar a serlo. Hablan de que para 2033 ya será rentable; es algo muy dudoso.
La diferencia entre una empresa operada por empresarios privados y una operada por militares es muy simple: para los primeros los números son importantes; se trata de que sea negocio y, para los segundos, la empresa se convierte en una misión. Los números pasan a segundo término, máxime si es el gobierno federal quien le mete el recurso.
No es lo mismo un administrador de una empresa militar que uno de una empresa privada; eso es lo que ha sucedido con la nueva Mexicana. Los factores de ocupación están por los suelos, no obstante el empeño que le imprimen quienes la administran.
Por otro lado, el modelo de negocio no puede ser igual que el que tenía la antigua Mexicana. La anterior estaba muy bien posicionada a nivel mundial; estaba bien administrada, solo que al final hubo manejos turbios y la empresa se vino abajo. Aun así, la gente estaba a gusto con la línea y los factores de ocupación eran aceptables.
No todo el negocio de la aviación es hacer comerciales simpáticos, rentar o comprar aviones nuevos y bajar los precios de los pasajes. La competencia es feroz y difícilmente podrán competir con Viva y Volaris, empresas eficientes que manejan tarifas más económicas.
Los inconvenientes más significativos son que vuelan a un aeropuerto que se encuentra muy lejos de estar bien comunicado. Hay aeropuertos distantes de las ciudades, como el de Shanghái, pero el contar con un tren bala que te lleva en siete minutos a una estación céntrica del sistema de metro hace la diferencia. En México, con una inversión tremenda en tiempo y recurso invertido, difícilmente accedes en menos de dos horas a la Ciudad de México, si bien te va.
Ahora bien, el recurso invertido es del gobierno, es decir, de todos los mexicanos. Se está invirtiendo un recurso para beneficiar a un porcentaje mínimo de la población, pudiendo utilizarlo en medios de transporte masivo que tanta falta hacen. Pero, con el afán de no dejar que los inversionistas privados se hagan cargo de los grandes proyectos, como debe ser, se utiliza dinero que urge invertir en beneficios para la población mayoritaria.
La nueva Mexicana debe cambiar de modelo de negocio; debe trabajarse como una regional y no competir de manera tan directa con las antiguas empresas Aeroméxico, Viva y Volaris, que han probado ser eficientes.
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