
Washington encendió la luz de turbulencia. El secretario de Transporte de Estados Unidos, SEAN DUFFY, firmó la orden 2025-10-13, revocando 13 rutas mexicanas, congelando vuelos a Estados Unidos desde el AIFA y acusando al gobierno mexicano de violar el acuerdo bilateral de aviación de 2015.
No se trata de una diferencia técnica, sino de un llamado de emergencia.
El Departamento de Transporte (DOT) argumenta que el decreto presidencial de 2023 que expulsó la carga del AICM y la reducción unilateral de los slots de 61 a 43 por hora, rompieron la equidad operacional entre ambos países.
Desde entonces, el tráfico bilateral ha caído casi un 12 por ciento y aerolíneas estadounidenses han perdido más de 40 mil horas de operación por restricciones impuestas sin justificación técnica.
Duffy lo dijo sin rodeos: “México canceló ilegalmente vuelos y confiscó franjas horarias.”
La frase pesa tanto como una sanción económica. Y las consecuencias son inmediatas: Aeroméxico al mando de ANDRÉS CONESA LABASTIDA, Volaris de ENRIQUE BRLTRANENA MEJICANO y Viva de JUAN CARLOS ZUAZUA, enfrentan la congelación de nuevos servicios hacia nueve destinos estadounidenses, lo cual significa pérdidas estimadas en 120 millones de dólares anuales y una pausa en el crecimiento de su conectividad internacional.
Mientras tanto, la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM PARDO encara una gran tormenta en los cielos diplomáticos.
Si no actúa pronto, esta crisis puede convertirse en el primer tropiezo de su administración ante Washington.
Es urgente restablecer el diálogo con Duffy, revisar el decreto de carga y transparentar el manejo de los slots en el AICM.
La aviación no se gobierna con nacionalismo, sino con técnica, diplomacia y confianza.
Sheinbaum tiene la oportunidad de devolver estabilidad a un sector que representa más del tres por ciento del PIB nacional y sostiene más de setecientos mil empleos directos.
Si no toma el control del vuelo, la historia la recordará como la presidenta que permitió que la aviación mexicana entrara en total pérdida.
En memoria de Ami Lindenberg
En otro plano del vuelo, la aviación mexicana despidió a un hombre que entendía de turbulencias y despegues con alma: AMI LINDENBERG, ex director de Aeromar, quien emprendió su viaje eterno.
Fue un hombre que creyó en la aviación regional cuando pocos apostaban por ella.
Su legado trasciende los números: dejó rutas, confianza y un amor genuino por el cielo mexicano.
Vuela alto, Ami… el aire sigue siendo tu casa.
¡Queda Dicho!
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