
Hay decisiones que no solo nombran edificios… Nombran resultados.
El Aeropuerto Internacional de Laredo, Texas hoy ya lleva el nombre de HENRY CUELLAR. Y no es un gesto simbólico.
Es, en términos de negocio público, un reconocimiento directo al rol político de casi dos décadas del congresista laredense, con fuertes raíces mexicanas que ha gestionado recursos federales con precisión quirúrgica.
Cuellar no solo corta listones… Trae dinero.
Hablamos de más de un billón de dólares en fondos federales canalizados al sur de Texas a lo largo de su carrera, una parte sustancial destinada a infraestructura logística, seguridad fronteriza y, sí, claro, al aeropuerto de su ciudad natal.
¿El resultado?
Un aeropuerto que ya no juega en ligas menores.
Hoy, Laredo mueve más de 220 mil toneladas de carga aérea al año, colocándose dentro del Top de aeropuertos de carga en Estados Unidos, compitiendo con hubs que hace apenas una década parecían inalcanzables.
Pero el dato que realmente debería incomodar de este lado del Río Bravo es otro.
Hoy, líneas aéreas de carga mexicanas que antes aterrizaban en territorio mexicano han migrado operaciones a Laredo, Texas.
¿La razón? Simple: eficiencia.
En esa terminal de Laredo ya opera incluso aduana mexicana en sitio, lo que permite procesos binacionales más ágiles, reducción de tiempos y costos logísticos más competitivos y más dinero para esa ciudad.
Traducido al lenguaje empresarial:
ellos optimizan… Nosotros del lado mexicano observamos.
Mientras allá se alinean política pública, infraestructura y visión logística y empresarial en una sola estrategia, de este lado seguimos operando en silos, con decisiones fragmentadas y sin una figura que verdaderamente “se ponga la camiseta” de su aeropuerto como activo estratégico.
Y aquí es donde la comparación duele.
Porque no se trata de ideologías, ni de colores, ni de discursos.
Se trata de gestión.
De tener —aunque sea una vez— un senador, diputado local o federal o cualquier político que entienda que un aeropuerto no es solo una pista o una responsabilidad federal ahora administrada por ejercito y marina…
Un aeropuerto, es una plataforma de desarrollo económico, un nodo logístico, un generador de empleo y una puerta de competitividad global.
Allá, un congresista HENRY CUELLAR convirtió su aeropuerto en un caso de éxito medible.
Acá… Seguimos esperando a que alguien levante la mano.
Porque al final del día, en este juego binacional, el que gestiona gana…
Y el que no, se queda viendo cómo los aviones cambian de pista.
¡Queda Dicho!
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