
A cinco años del último rediseño del espacio aéreo en el Valle de México —implementado en marzo de 2021 para integrar las operaciones del AICM, el AIFA y el Aeropuerto de Toluca—, las autoridades y el sector aéreo reconocen la necesidad de una nueva reconfiguración. El proyecto, que iniciaría en el segundo semestre de 2026 con conclusión prevista para octubre, busca reducir los crecientes “puntos de conflicto” que han complicado la gestión del tránsito aéreo y elevado los riesgos operativos.
Sí hay participación de pilotos y controladores…
Contrario a la narrativa de que el sector ha sido excluido, los especialistas técnicos tienen voz en el proceso.
El secretario general del Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo (Sinacta), José Alfredo Covarrubias, ha sido el principal vocero del rediseño, confirmando que los trabajos técnicos ya están en marcha y que se realizan en coordinación con Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (Seneam).
Además, en octubre de 2025 se realizó un primer taller con participación de controladores aéreos y pilotos de aerolíneas como Aeroméxico, Volaris y Viva, como parte del cronograma de trabajo.
…pero las limitaciones son estructurales y preocupantes
Sin embargo, la participación no ha sido suficiente para subsanar problemas de fondo que ponen en jaque la seguridad operacional:1. Déficit crítico de controladores: México opera actualmente con un déficit de entre 500 y 600 controladores aéreos, lo que representa más del 50% de la plantilla necesaria. De acuerdo con el Sinacta, actualmente hay aproximadamente 1,050 controladores, cuando se requieren al menos 1,600 para operar con márgenes adecuados de seguridad. Esta carencia ha sido reconocida en el propio plan aeronáutico del gobierno federal y se debe, según el sindicato, al poco interés por estas plazas y a salarios poco atractivos.
- Jornadas extenuantes y baja capacitación: La Federación Internacional de Asociaciones de Pilotos de Líneas Aéreas (IFALPA) ha advertido sobre las extenuantes jornadas de trabajo de los nuevos controladores contratados tras el rediseño de 2021, así como la falta de mantenimiento en los sistemas del AICM. Incluso ha recomendado a las aerolíneas que sus aviones viajen con combustible adicional debido a los retrasos en los aterrizajes, lo que en sí mismo constituye un factor de riesgo.
- Peligros en la configuración actual: Especialistas han señalado que el diseño vigente —que separa tráficos por norte y sur— ha provocado que aviones queden “frente a frente” sin que los controladores tengan suficiente margen para restablecer la separación, generando maniobras fallidas. Tan solo en abril de 2021, IFALPA documentó 17 incidentes en la zona del AICM tras la apertura de Santa Lucía.
4.Conflictos por ruido y afectación poblacional: El rediseño de 2021 desplazó rutas hacia zonas orográficamente más altas y densamente pobladas del poniente del Valle de México. Estudios ciudadanos han registrado niveles de ruido superiores a 100 decibeles, afectando la salud de aproximadamente 2.6 millones de personas, cuando antes eran 1.5 millones.
Un proceso que requiere correcciones de fondo| El propio Sinacta ha reconocido que el nuevo rediseño no será rápido ni superficial: la implementación podría tardar un año y, tras corregir el Valle de México, será necesario realinear las rutas de toda la República de manera paulatina. Entre los puntos prioritarios están recuperar puntos de entrada aérea, ajustar el intercalado de aeronaves, atender las pistas encontradas entre el AICM y el AIFA y reducir operaciones cercanas al volcán Popocatépetl.Mientras tanto, colectivos ciudadanos como “Más Seguridad Aérea, Menos Ruido” han solicitado ser incluidos en las mesas técnicas, advirtiendo que no se puede dejar fuera a la sociedad cuando será la principal afectada o beneficiada por las decisiones.
La pregunta que queda en el aire es si este nuevo esfuerzo será suficiente para corregir un experimento que, a todas luces, ha operado con márgenes de seguridad reducidos y con un personal técnico insuficiente y sobreexigido.
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