
En su momento, para aprovechar lo que se había avanzado en la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), se propuso de la construcción de la Terminal 4 (T4), es decir construirla en donde iba a estar esa terminal aeroportuaria para aprovechar las dos pistas -que llevaban un avance de 70%- y con ello seguir operando al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).
De acuerdo con José Serur, arquitecto y experto de la industria aeronáutica, este proyecto se le presentó al entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, además incluía un programa de mejora en las colonias aledañas al AICM, pero a pesar de analizarlo, optó por no aceptarlo y seguir adelante con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
En entrevista con A21, tras su participación en el primer conversatorio “Los servicios aeroportuarios de la Ciudad de México”, organizado por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), el especialista externó que ya se había dado a conocer un proyecto de mantener la infraestructura del AICM, hacer una super estación de metro, camiones y utilizar lo que se había avanzado del NAIM.
“La propuesta era el reutilizar las dos pistas de Texcoco, que estaban a un 70% en ese momento, conectar la infraestructura del AICM, donde sería el primer punto de contacto con los pasajeros, se mantenía la T1 y T2 y se hacía una T3 y la T4, la cual estaría en Texcoco y se conectaría por una red ferroviaria, el modelo como lo hay en Madrid, Osaka, Hong Kong”, dijo.
Precisó que se mantenía la infraestructura del AICM y se conectaría a la T4 por siete rutas de ferrocarril, donde el pasajero estaría a 7 minutos, debido a que las pistas estarían a 12 kilómetros de distancia.
Además, se planteó trabajar en la recuperación de las colonias afectadas por el AICM, integrándolas al plan gubernamental de construir 200 mil viviendas. También se propuso mejorar el uso de suelo, el espacio urbano, aumentar la densidad habitacional y atender el problema del agua.
El costo total de ese proyecto, dijo, habría sido de 82 mil millones de pesos. A esta propuesta se le denominó el “Plan B” y, aunque fue presentada a López Obrador y analizada, finalmente se optó por continuar con el AIFA.Incluso, agregó, se planteó ampliar en 500 metros la pista de Santa Lucía, construir una terminal con siete posiciones y destinarla a operaciones de vuelos regionales.
Texcoco sigue siendo la mejor opción
Serur expresó que la construcción del aeropuerto en Texcoco sigue siendo la mejor opción en un futuro. “Yo si pienso que tiene que ser una transición, no cierro éste y vendo éste”:
Consideró que la actual administración si está viendo “cómo por dónde” en materia aeroportuaria, y saben que el AIFA está teniendo muchos problemas, aunque reconoció que una vez que esté terminado el tren ayudará al aeropuerto.
Pero dejó en claro que es la demanda lo que manda en los aeropuertos, “no puedes pelearte con el mercado en tomar una decisión y menos en temas aeronáuticos”.
Finalmente, insistió en que esta administración existe voluntad y hay oídos abiertos al tema.







