
Al menos 11 aeropuertos en Estados Unidos perderían su estatus de internacionales debido a una propuesta que dio el secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para combatir los obstáculos en su estrategia de deportación.
El recién nombrado titular del DHS, Markwayne Mullin, relató a Fox News que el Gobierno podría retirar a los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de las terminales ubicadas en “ciudades santuario”, dado que estas no cooperan en su lucha por detener a los migrantes.
De retirar a estos oficiales, aeropuertos como John F. Kennedy en Nueva York o Los Ángeles no podrían manejar vuelos internacionales. Newark Liberty, Filadelfia y San Francisco serían otros aeródromos afectados al estar dentro de ciudades santuario.
“Si son ciudades santuario, ¿realmente deberían estar procesando aduanas en su ciudad? En serio. Si son ciudades santuario y reciben vuelos internacionales —y les pedimos que colaboren con nosotros en el aeropuerto, pero una vez que salen no aplican la política migratoria— quizá necesitamos analizarlo seriamente porque debemos enfocarnos en ciudades que quieran trabajar con nosotros”, expresó Mullin.
El directivo calificó la postura de no cooperación como ilegal y añadió que la administración tendrá que tomar “decisiones difíciles” respecto a aeropuertos que no quieran “trabajar con nosotros y asociarse con nosotros”.
La CBP opera en más de 300 puertos de entrada en Estados Unidos, entre los que hay más de 100 aeropuertos.
JFK depende en más de la mitad de su tráfico de operaciones internacionales, con más de 34 millones de pasajeros internacionales en 2025, mientras que Los Ángeles es un hub clave de la Costa Oeste para la conectividad de largo alcance a través del Pacífico. Entre las principales ciudades santuario en Estados Unidos están Chicago, Los Ángeles, Nueva York, Filadelfia y Seattle, además de estados completos como California.







