
El Aeropuerto de Bruselas, Bélgica, anunció oficialmente el inicio del procedimiento Balanced Approach, una herramienta regulatoria de la Unión Europea diseñada para abordar el impacto acústico de las operaciones aeroportuarias de forma coordinada, realista y legalmente sólida.
Esta medida se adopta tras la anulación, en julio de 2025, del permiso ambiental del aeropuerto por no haber aplicado dicho procedimiento, a pesar de incluir severas restricciones operativas.
“El procedimiento Balanced Approach representa una oportunidad única para establecer un marco operativo coherente y estable, que brinde certidumbre jurídica y permita un desarrollo sostenible del aeropuerto”, declaró la terminal en un comunicado.
El objetivo es lograr una reducción efectiva del ruido sin comprometer la conectividad aérea ni los beneficios económicos que genera el aeropuerto, responsable del 2% del PIB belga y de más de 64,000 empleos.
Las autoridades flamencas y federales han acordado implementar conjuntamente este mecanismo, de modo que el gobierno flamenco pueda emitir un nuevo permiso ambiental antes del 30 de junio de 2029, según lo exige el Consejo de Disputas sobre Permisos. Durante este periodo, las operaciones del aeropuerto continuarán con normalidad.
El procedimiento Balanced Approach, regulado por la normativa europea 598/2014, establece que las restricciones operativas solo deben aplicarse como último recurso, tras evaluar medidas como renovación de flota, rediseño de trayectorias de vuelo, planificación del uso del suelo y ajustes en el uso de pistas. El enfoque debe ser costo-efectivo, considerando tanto el impacto ambiental como la viabilidad económica de las acciones propuestas.
El aeropuerto ya ha logrado una reducción del 61% en la población severamente afectada por ruido entre 2000 y 2024, y se comprometió a continuar esta tendencia mediante inversiones en barreras acústicas, renovación tecnológica y procedimientos más eficientes. Además, mantiene su meta de alcanzar emisiones netas cero de CO₂ en sus operaciones propias para 2030.
Sin embargo, las metas de reducción de ruido fijadas por las autoridades —disminuir en 30% a la población altamente afectada por el ruido y las alteraciones del sueño para 2032 en comparación con 2019— son significativamente más ambiciosas que las inicialmente planteadas en el informe de impacto ambiental (10% y 15% respectivamente). Para cumplir con estos nuevos objetivos, el aeropuerto advierte que serán necesarias medidas “drásticas y de gran alcance”.
El procedimiento incluirá una consulta pública y una recomendación de la Comisión Europea, antes de que las medidas sean formalmente incorporadas en la normativa y, en su caso, en el nuevo permiso ambiental. Con este proceso, Bruselas busca un equilibrio entre protección ambiental, certidumbre legal y desarrollo económico, en un contexto donde los aeropuertos europeos enfrentan crecientes presiones regulatorias y sociales.







