
Un estudio reciente publicado en la revista Ocean & Coastal Management evaluó el papel de los manglares que rodean el Aeropuerto de Cairns, en Australia, destacando su contribución en la captura de carbono y su función como barrera natural para proteger infraestructura costera. La investigación ofrece datos técnicos y evidencia científica que pueden respaldar decisiones de gestión ambiental en la zona.
El trabajo fue desarrollado a partir de una colaboración entre el Programa Yirrganydji Land and Sea Ranger, el laboratorio Blue Carbon Lab, la Universidad RMIT y el equipo ambiental del aeropuerto, con el objetivo de generar mediciones verificables que combinen ciencia y conocimiento tradicional de las comunidades locales.
Los resultados indican que las 300 hectáreas de manglares adyacentes al aeropuerto almacenan más de 2,000 toneladas de carbono al año. Ese volumen de captura respalda la consideración de los humedales como infraestructura natural relevante para la reducción de emisiones y para la mitigación de riesgos costeros.
Richard Barker, director ejecutivo del aeropuerto de Cairns, explicó la relación entre la terminal y su entorno. Señaló que los paisajes del norte tropical de Queensland son conocidos a nivel internacional y que atractivos naturales como la Gran Barrera de Coral y la selva tropical de Daintree representan un punto de interés para los visitantes.
“Los manglares desempeñan un papel importante en la salud del sistema en su conjunto y protegen físicamente el aeropuerto de las marejadas ciclónicas y la erosión”, afirmó Barker.
Además, comentó que las afectaciones por inundaciones motivaron la búsqueda de medidas que fortalezcan las defensas naturales.
Brian Singleton, integrante de la comunidad Yirrganydji y líder del equipo local, destacó el significado cultural del proyecto. Señaló que la iniciativa permitió unir el conocimiento de la comunidad con la investigación científica en un lugar de importancia para su pueblo. Añadió que la participación de jóvenes y guardabosques contribuye a fortalecer las prácticas de manejo del territorio.
A su vez, la Dra. Micheli Costa, autora principal desde la Universidad RMIT, indicó que la colaboración fortaleció la capacidad del Programa de Guardabosques Yirrganydji para establecer un seguimiento a largo plazo.
“Este proyecto va más allá de los manglares y el carbono. Se trata de mostrar cómo puede ser una investigación respetuosa y diseñada conjuntamente cuando los custodios tradicionales, los científicos y la industria trabajan juntos con un objetivo común”, afirmó Costa.
Peter Macreadie, fundador de Blue Carbon Lab y director del Centro de Soluciones Positivas para la Naturaleza de la RMIT, señaló que los datos publicados en Ocean & Coastal Management aportarán referencias para otros proyectos en la región tropical de Australia.
“Los manglares se identificaron como una solución climática natural clave y su conservación y restauración desempeñan un papel importante en la reducción de emisiones”, afirmó. Macreadie destacó que el trabajo conjunto permitió adaptar métodos de medición al contexto local y entregar herramientas prácticas a los guardabosques.
Finalmente, Lucy Friend, directora de Medio Ambiente del aeropuerto de Cairns, subrayó el valor de la coedición del artículo y la utilidad de la información para la gestión. Indicó que el proyecto se diseñó de manera conjunta y que ese proceso fortaleció la colaboración entre los equipos participantes.
“Trabajar codo con codo en los manglares nos dio la oportunidad de combinar perspectivas únicas del sector empresarial, la investigación y los conocimientos tradicionales. Esa colaboración genuina fortaleció el proyecto y nos llevó a coescribir y publicar el artículo juntos, algo inédito para muchos de nosotros, y produjo datos más sólidos y un estudio más relevante para todos”, concluyó.







