
El accionamiento electromecánico abre nuevas posibilidades para el diseño de aeronaves al sustituir bombas hidráulicas, depósitos y redes de distribución de fluido por controladores y motores eléctricos capaces de transformar comandos eléctricos en movimientos mecánicos sobre las superficies de control, de acuerdo con un análisis publicado por Honeywell Aerospace el 21 de septiembre de 2026.
Expresó que esta arquitectura puede liberar espacio y reducir parte del peso asociado con los sistemas hidráulicos, permitiendo a los fabricantes reconsiderar la distribución interna de la aeronave y destinar capacidad a otros sistemas, carga o pasajeros.
También facilita la integración con nuevas arquitecturas eléctricas y puede resultar particularmente relevante en diseños con alas más delgadas o con menor espacio disponible para instalar equipos de actuación.
El desafío principal está en garantizar que estos actuadores respondan con la precisión y confiabilidad necesarias para funciones críticas de vuelo. El sistema debe llevar una superficie exactamente a la posición ordenada dentro de límites estrictos de espacio, peso y potencia eléctrica.
“Nos enfocamos durante buena parte de tres décadas en cómo hacerlo en el paquete más pequeño y ligero posible, con la mejor confiabilidad”, explicó Brian Berry, gerente general de Actuation Systems de Honeywell Aerospace.
La tecnología incorpora además sensores que permiten verificar permanentemente si el actuador ejecutó correctamente una orden. Por ejemplo, si el sistema de control solicita un movimiento de 15 grados, un sensor de posición puede confirmar si la superficie alcanzó ese valor; en caso de registrar 10 o 20 grados, la información regresa a la computadora de control de vuelo para identificar la discrepancia y realizar una corrección.
Otros sensores supervisan variables como la temperatura de los controladores electrónicos, lo que también puede aportar información para mantenimiento predictivo.
Según Honeywell, el monitoreo del estado del sistema podría estimar la vida útil restante de un actuador y ayudar a los operadores a determinar cuándo repararlo, someterlo a una revisión mayor o reemplazarlo antes de que ocurra una falla.
La integración comprende toda la cadena de control, desde la orden del piloto hasta el movimiento de la superficie aerodinámica. La señal del sidestick o mando de vuelo pasa por la computadora de control, después al controlador del actuador y al motor eléctrico, hasta producir finalmente el movimiento solicitado. Rajarshi Guin, gerente sénior de producto de sistemas de actuación y control de movimiento de Honeywell Aerospace, señaló que esta integración obliga a los equipos responsables de mandos, controles de vuelo y actuadores a trabajar de forma coordinada desde las primeras etapas del diseño.
Honeywell acumula alrededor de tres décadas de experiencia en control electromecánico, inicialmente con aplicaciones de defensa y posteriormente con sistemas de control de vuelo para aeronaves.
La compañía participa actualmente en programas como las plataformas de Archer y Electra, que considera pasos iniciales para demostrar, certificar y ampliar el uso de esta tecnología. “Son los primeros pasos que estamos dando, probamos la tecnología y la certificamos”, explicó Guin.







