
Panamá puso en marcha su Academia Regional de Seguridad Aeroportuaria con el propósito de reforzar los controles en aeropuertos y fronteras de la región.
El proyecto cuenta con la participación de la Autoridad Aeronáutica Civil, el Aeropuerto Internacional de Tocumen y el Gobierno de Estados Unidos, y establece una plataforma de formación técnica para personal especializado en aviación civil.
La academia opera bajo la administración de la Autoridad Aeronáutica Civil a través del Instituto Superior para la Formación Profesional Aeronáutica.
El programa prioriza la capacitación de inspectores, operadores aeroportuarios y especialistas en seguridad de la aviación, con el uso de equipos de inspección, tecnología y herramientas diseñadas para entornos de alto tráfico.
El desarrollo de este centro incluye aportes técnicos y materiales proporcionados por la Oficina contra el Terrorismo del Departamento de Estado de Estados Unidos, en coordinación con la Administración de Seguridad en el Transporte y el Programa Internacional de Asistencia para la Capacitación en Investigación Criminal del Departamento de Justicia. Esta cooperación respalda la implementación de estándares internacionales en materia de seguridad aérea.
Las instalaciones integran cuatro aulas de formación, un salón de simulación para recrear escenarios operativos, una biblioteca enfocada en normativas internacionales y un laboratorio de inspección que replica los procesos de control en un aeropuerto.
Durante la inauguración, el director general de la Autoridad Aeronáutica Civil, Rafael Bárcenas, señaló que el centro fortalece la preparación del personal vinculado a la seguridad aérea.
“Las modernas instalaciones que inauguramos permitirán fortalecer la formación y capacitación de inspectores, especialistas AVSEC, operadores aeroportuarios y demás profesionales vinculados a la protección de la aviación civil. Este centro contribuirá a mantener los más altos estándares internacionales establecidos por la Organización de Aviación Civil Internacional y a enfrentar con mayor eficacia los desafíos que presenta el entorno actual de la seguridad aérea”.
Bárcenas destacó la posición de Panamá como punto de conexión en el continente y subrayó la responsabilidad que implica ese rol.
“Esa posición conlleva una gran responsabilidad y nos exige mantener una vigilancia permanente, fortalecer nuestras capacidades y promover una cultura de seguridad basada en la excelencia, la cooperación y la mejora continua”, añadió.
También indicó que el país incorpora un body scanner, el primero de este tipo en su sistema aeroportuario.
El programa académico contempla cursos con duración aproximada de tres semanas y capacidad para 64 participantes, con grupos iniciales de 25 asistentes internacionales.
Bárcenas explicó que el valor del proyecto radica en su alcance regional, ya que no se limita a beneficiar a Panamá, sino que se concibe como un recurso para toda América gracias a su ubicación estratégica como centro de conexión. Además, destacó la relevancia de atraer personal de distintos países con el fin de reforzar los controles de seguridad en la región.







