
La Asociación Nacional de Aviación Ejecutiva y de Negocios (NBAA) se integró a una coalición del sector aeronáutico que busca expresar la posición de la industria ante una propuesta federal que exige la instalación de nuevos radioaltímetros en decenas de miles de aviones y helicópteros que operan en Estados Unidos.
La iniciativa forma parte de un proceso regulatorio impulsado por la Federal Aviation Administration (FAA) para reducir el riesgo de interferencias con señales de telecomunicaciones.
El radioaltímetro es un sistema que mide la altura de una aeronave con respecto al terreno y transmite datos en tiempo real a la cabina de vuelo. Esta información permite a la tripulación tomar decisiones durante maniobras críticas y alimenta sistemas de seguridad que dependen de la medición precisa de altitud, en especial durante aproximaciones y aterrizajes.
El debate surge a partir de la propuesta de la Federal Communications Commission (FCC) de ampliar el uso de telecomunicaciones inalámbricas en la banda C superior, entre 3.98 y 4.2 GHz.
Parte de ese espectro se utiliza en la transmisión de datos de los radioaltímetros. La agencia prevé subastar segmentos de esas frecuencias, lo que generaría ingresos para el gobierno federal.
Ante este escenario, la FAA plantea exigir la instalación de radioaltímetros con mayor protección frente a interferencias generadas por señales de telecomunicaciones no aeronáuticas.
El objetivo consiste en garantizar que los sistemas de medición de altitud continúen funcionando sin alteraciones en entornos donde operan redes inalámbricas.
En respuesta a la propuesta, fabricantes de aeronaves, empresas de aviónica y asociaciones del sector formaron la coalición Joint Aviation Community.
El grupo presentó comentarios a la FAA para expresar la posición de la industria frente a la propuesta de reglamentación sobre el nuevo requisito de equipamiento.
“La Joint Aviation Community está plenamente comprometida con la preservación de los más altos niveles de seguridad aérea, al tiempo que promueve los objetivos más amplios de la (FCC) para una mayor eficiencia del espectro en múltiples rangos de frecuencia y sistemas”, señaló la coalición en los comentarios presentados el 9 de marzo en respuesta a la notificación de la FAA sobre la propuesta de reglamentación relativa al nuevo requisito de radioaltímetros.
Los participantes también manifestaron preocupación por el impacto económico de la modernización antes de la fecha límite de 2034 para las aeronaves que operan bajo las Partes 91 y 135. Muchas aeronaves de aviación general y helicópteros cuentan con al menos un radioaltímetro, mientras que los aviones ejecutivos turbohélice y otros modelos utilizan dos unidades.
Las consultas con operadores y fabricantes indican que el costo de equipamiento y mano de obra podría alcanzar 120,000 dólares por unidad, una cifra superior a los 80,000 dólares mencionados por la agencia.
Las organizaciones solicitaron a la FAA apoyo para establecer incentivos financieros que compensen parte de los costos de instalación. Según la coalición, estos mecanismos permitirían acelerar la modernización, sobre todo entre operadores de las Partes 91 y 135, que afrontan gastos elevados por aeronave y enfrentan dificultades para absorber o recuperar la inversión.
“Cualquier incentivo o mecanismo de compensación debe reflejar adecuadamente los costes totales que soporta el sector de la aviación, que la Comunidad Aeronáutica Conjunta estima actualmente entre 4,490 millones y algo más de 7,000 millones de dólares en costes totales sin descontar”, indicaron los comentarios.
Al presentar los comentarios, la NBAA participó junto con organizaciones y empresas del sector, entre ellas la Aerospace Industries Association, Airbus Helicopters, Aircraft Electronics Association, Airlines for America, Allied Pilots Association, Boeing, Embraer, Garmin, Honeywell, RTX, Thales Group y Vertical Aviation International, entre otras entidades de la industria aeronáutica.







