
SkyDrive completó una serie de vuelos de demostración de su aeronave eléctrica de despegue y aterrizaje vertical SKYDRIVE, modelo SD-05, con el fin de validar operaciones aéreas y procesos en tierra para el transporte urbano de pasajeros.
Las pruebas se realizaron durante cinco días, del 24 al 28 de febrero de 2026, en coordinación con Mitsubishi Estate Co., Ltd. y Kanematsu Corporation, dentro de un programa impulsado por el Gobierno Metropolitano de Tokio para desarrollar servicios comerciales con eVTOL.
Los vuelos se llevaron a cabo en Tokyo Big Sight, recinto ubicado en la bahía de Tokio y utilizado para eventos masivos. La campaña marcó el primer despliegue público de aeronaves de SkyDrive en la capital japonesa.
El plan buscó comprobar la integración entre aeronaves, vertipuertos temporales y flujos de pasajeros antes de una futura operación comercial.
El programa incluyó la revisión de toda la secuencia operativa: preparación previa al vuelo, embarque, despegue, trayecto, aterrizaje y retorno a hangar. El equipo técnico analizó tiempos de atención, coordinación con personal en tierra y uso de espacios reducidos. La empresa recopiló datos para definir requisitos de seguridad, mantenimiento y gestión de tráfico aéreo urbano.
Para simular la experiencia del usuario, los organizadores instalaron una terminal temporal que permitió al público completar registro con reconocimiento facial y controles de seguridad. Los participantes ofrecieron comentarios sobre tiempos de espera, señalización y acceso.
SkyDrive indicó que esta retroalimentación resultó clave para ajustar los procedimientos de atención a pasajeros y dimensionar la infraestructura.
Las demostraciones utilizaron el SD-05 en un sitio de despegue y aterrizaje instalado en un estacionamiento contiguo al recinto. La trayectoria se mantuvo sobre el mar debido a la proximidad de rutas de aproximación al Aeropuerto de Haneda. Cada vuelo cubrió cerca de 150 metros, con una altitud máxima de 13 metros y una duración aproximada de tres minutos y medio. La aeronave operó sin piloto a bordo, mediante control automatizado y supervisión remota, con el objetivo de verificar niveles de ruido y maniobrabilidad en espacios limitados.
SkyDrive Inc. colaboró con Skyports para habilitar un vertipuerto equipado con un sistema de automatización que permite coordinar aterrizajes, despegues y el flujo de pasajeros.







