
Un informe técnico confirmó que los equipos de asistencia en tierra propulsados por hidrógeno pueden integrarse de forma segura en las operaciones de un aeropuerto del Reino Unido (UK), tras una prueba realizada en el Aeropuerto de Exeter.
El ensayo evaluó el desempeño de varias tecnologías durante actividades reales de atención a aeronaves y aportó datos operativos y de seguridad para su futura adopción.
El proyecto Zero Carbon Turn lo encabezó el aeropuerto de Exeter en colaboración con la Cranfield University, TUI Group, ULEMCo, Boeing y MULAG. La Autoridad de Aviación Civil (CAA) respaldó la iniciativa dentro del programa Hydrogen Challenge Sandbox. El equipo utilizó tres soluciones de hidrógeno para apoyar la rotación de un Boeing 737 operado por TUI en una puerta gestionada por Regional & City Airports.
La prueba incluyó un remolcador con motor de combustión interna de hidrógeno, un tractor de equipaje con pila de combustible y una unidad de potencia terrestre híbrida de hidrógeno y diésel. Estos equipos trabajaron de forma conjunta en la plataforma para abastecer energía, mover aeronaves y trasladar carga.
El objetivo consistió en medir su desempeño en un entorno real, generar casos de seguridad y obtener evidencia técnica que respalde el uso del hidrógeno en tierra como parte de las metas de cero emisiones netas.
El documento indicó que, aunque la aviación comercial con aviones de hidrógeno tardará varios años, el sector necesita establecer marcos regulatorios, procedimientos operativos y capacidades técnicas para atender estas aeronaves cuando entren en servicio. También señaló que los aeropuertos pueden aplicar estas tecnologías a corto plazo en los equipos terrestres, pero recomendó ampliar las pruebas hacia programas de mayor duración y escala.
Thomas Budd, profesor asociado de descarbonización de aeropuertos en la Cranfield University y autor del informe, señaló que el proyecto marcó varias primicias en el Reino Unido, aunque su principal aporte radica en definir los pasos que el sector aún debe completar.
“Para preparar la llegada de aeronaves propulsadas por hidrógeno y la adopción a gran escala de equipos de asistencia en tierra con esta tecnología, la industria necesita ampliar las pruebas en condiciones operativas reales, desarrollar métodos de almacenamiento y repostaje, y establecer mecanismos formales de intercambio de conocimiento entre aeropuertos, fabricantes y operadores.
“Los aeropuertos quieren descarbonizarse y los fabricantes de GSE están afrontando el reto del hidrógeno, pero existe una necesidad apremiante de salvar la brecha de infraestructura”, señaló Budd.
Por su parte, Stephen Wiltshire, director general del Aeropuerto de Exeter, señaló que la prueba realizada en esa terminal demostró que los equipos de asistencia en tierra propulsados por hidrógeno operan con seguridad dentro de un entorno aeroportuario real.
Añadió que, de acuerdo con el informe, los aeropuertos regionales asumirán un papel inicial en la atención de aeronaves impulsadas por hidrógeno, por lo que estas instalaciones funcionan como espacios de validación para el desarrollo y ajuste de estas tecnologías.
“La prioridad ahora es aprovechar este progreso. Nuestra prueba de invierno de este mes es un paso para reforzar la base empírica que permita una adopción más amplia del hidrógeno en la aviación del Reino Unido. El proyecto recibe financiamiento de Connected Places Catapult, que apoyará nuevas simulaciones de rotaciones bajo condiciones invernales para evaluar el rendimiento de los sistemas”, comentó Wiltshire.







