
La Fundación para la Seguridad Aérea alertó que el incremento de la complejidad operativa y la expansión de operadores tradicionales y no tradicionales presionan al ecosistema de la aviación.
Al presentar su Informe de Seguridad 2025, la organización señaló que la industria requiere normas claras, supervisión estricta, sistemas de gestión sólidos y liderazgo enfocado en la prevención de riesgos para sostener los niveles de seguridad.
El documento indica que los accidentes de aeronaves internacionales disminuyeron frente al año previo.
Sin embargo, una docena de eventos mortales provocó más de 400 fallecimientos entre pasajeros y tripulaciones, además de 33 víctimas en tierra, de acuerdo con datos de la Red de Seguridad Aérea. Estas cifras evidencian que la reducción estadística no elimina los peligros asociados al aumento del tránsito aéreo.
Uno de los casos que concentró la atención ocurrió el 29 de enero de 2025, cuando un avión regional de PSA Airlines colisionó en vuelo con un helicóptero del Ejército de los Estados Unidos cerca del Aeropuerto Nacional Ronald Reagan de Washington.
El hecho expuso los riesgos de operar en espacios aéreos de uso mixto y con alta densidad de tráfico, donde confluyen aeronaves comerciales, militares y de aviación general.
Para mitigar estos escenarios, la Fundación planteó medidas como coordinación civil-militar, mayor conciencia situacional, sistemas de vigilancia y comunicaciones interoperables, así como reglas que prevengan conflictos.
Hassan Shahidi, presidente y director ejecutivo de la Fundación para la Seguridad Aérea, indicó que el escenario no corresponde a un problema aislado, sino a un desafío de seguridad de alcance global, debido a la convergencia de aeronaves militares, comerciales, de aviación general y helicópteros en terminales con alta densidad de operaciones, donde también participan drones y nuevos usuarios del espacio aéreo.
“Gestionar esa convergencia requiere una responsabilidad compartida: procedimientos claros, equipamiento interoperable, supervisión basada en datos y medidas decisivas ante señales de riesgo recurrentes”, agregó.
En este contexto, la Fundación activó un grupo de trabajo internacional para coordinar el desarrollo del Plan de Acción Global para la Prevención de Conflictos Aéreos, con el fin de establecer criterios comunes entre autoridades, operadores y fabricantes.
El informe también insta a reforzar la capacidad del sistema para responder al crecimiento de la demanda y a fortalecer el aprendizaje colectivo a partir de incidentes.
La organización pidió cumplimiento disciplinado de normas, sistemas maduros de gestión de la seguridad, investigaciones independientes y reportes transparentes.
“Un sistema que opera cerca de sus límites dispone de menor capacidad para absorber variaciones, interrupciones y eventos imprevistos”, indicó.
Añadió que la seguridad aumenta cuando los peligros se notifican, se analizan y se atienden, y cuando las lecciones derivadas de esos eventos se comparten con rapidez para evitar su repetición.







