
El Grupo de Acción del Transporte Aéreo (Air Transport Action Group, ATAG) presentó su más reciente informe Waypoint 2050 durante el Singapore Airshow, destacando que el objetivo a largo plazo de descarbonizar la aviación civil para 2050 aún es alcanzable, pero requerirá un apoyo significativo en los próximos cinco años.
“Los próximos cinco años son críticos para asegurar que el transporte aéreo se mantenga en curso hacia 2050. Se trata de un esfuerzo colectivo que requiere acciones conjuntas de la industria aérea, los gobiernos, y los sectores financiero y energético”, señaló Haldane Dodd, director ejecutivo de ATAG.
El Waypoint 2050 subraya que no existe una solución única para lograr la descarbonización y presenta dos escenarios ilustrativos que muestran cómo el sector podría alcanzar emisiones netas cero hacia mediados de siglo, dependiendo del ritmo de desarrollo tecnológico, implementación de políticas e inversión.
Escenario 1: plantea al Combustible Sostenible de Aviación (SAF) como el principal instrumento de descarbonización, complementado por mejoras operativas y medidas de mercado para abordar las emisiones residuales. Se estima que se necesitarán entre 430 y 500 millones de toneladas de SAF por año para 2050.
Escenario 2: explora una ruta más centrada en la tecnología, con un despliegue anticipado de aeronaves avanzadas, incluidas tecnologías híbrido-eléctricas, totalmente eléctricas y, en etapas posteriores, soluciones basadas en hidrógeno. En este escenario, el SAF y las medidas de mercado siguen siendo fundamentales, pero con mayor flexibilidad en las soluciones utilizadas, reflejando las realidades del costo de transición.
A pesar de los desafíos recientes, como las interrupciones en la cadena de suministro y la incertidumbre geopolítica, el sector continúa avanzando. Alrededor de un tercio de la flota mundial ya está compuesta por aeronaves de última generación, y se esperan mayores ganancias en eficiencia con la incorporación de nuevos modelos.
Los aeropuertos están mejorando su infraestructura y eficiencia operativa, mientras que los proveedores de servicios de navegación aérea optimizan las trayectorias de vuelo. Los fabricantes, por su parte, avanzan en la investigación de tecnologías para aeronaves y motores, incluidas las propulsiones por hidrógeno y electricidad.
Incluso con tecnologías ambiciosas, mejoras operativas y expansión del SAF, persistirán algunas emisiones residuales. Por ello, las medidas basadas en el mercado, incluyendo la captura y eliminación de carbono, serán una herramienta clave en el puente hacia las emisiones netas cero.
“La transición energética de la aviación no se trata únicamente de reducir emisiones. La hoja de ruta hacia emisiones netas cero es también un marco importante para fomentar la inversión, apoyar el empleo y crear las condiciones adecuadas para que los beneficios económicos y sociales del transporte aéreo sigan creciendo en todo el mundo”, afirmó Dodd.
El directivo aseveró que cada año de retraso hace que el objetivo de emisiones netas cero sea más difícil y costoso de alcanzar.
“Cada oportunidad perdida para implementar políticas adecuadas retrasa el progreso. Muchas de las bases necesarias ya están establecidas. Ahora se requiere una aceleración urgente para escalar y aplicar las medidas clave de reducción de emisiones. La certeza normativa a largo plazo, la inversión y la colaboración a lo largo de toda la cadena de valor determinarán si el sector logra mantenerse en ruta”, concluyó.
Waypoint 2050 proyecta que el SAF podría contribuir entre el 38% y el 58% de la reducción de carbono necesaria para 2050. Mejoras operativas e infraestructura podrían reducir las emisiones en un 9%.
La tecnología de aeronaves de próxima generación podría aportar entre el 12% y el 21% de reducción de emisiones, según la adopción de aeronaves eléctricas, híbridas e impulsadas por hidrógeno.
Y las medidas de mercado, incluidas la compensación y remoción de emisiones, serían necesarias para abordar entre el 19% y el 32% de las emisiones residuales.







