
Los despegues y aterrizajes (movimientos) de aeronaves en Europa aumentaron un 8% entre 2017 y 2025. Sin embargo, este crecimiento general no se distribuye de manera uniforme en todo el continente. Los mercados de Europa central y del norte han tenido, en general, un desempeño inferior en comparación con sus contrapartes del sur y el este, informó la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA).
Por ejemplo, los aeropuertos suecos registraron una disminución sustancial del 30% en el número de movimientos durante el período, y Alemania experimentó una caída del 17%. Presumiblemente alarmados por esta situación, ambos gobiernos actuaron recientemente para eliminar (Suecia) y limitar (Alemania) los impuestos a los boletos que ahuyentaban a los viajeros.
En marcado contraste, varios mercados del sur de Europa con fuerte orientación turística —como Portugal, Turquía, España e Italia— lograron un crecimiento sólido en los movimientos, con incrementos que van del 17% al 22%.
En Serbia, Polonia y Hungría, los movimientos crecieron aún más rápido, entre un 34% y un 39% durante el mismo periodo.
Adicionalmente, los aeropuertos regionales superaron, por lo general, el crecimiento en movimientos de los hubs principales. Estos aeropuertos más pequeños se ven favorecidos por el auge del turismo de ocio, que ha crecido más rápidamente que los viajes de negocios, y por una preferencia creciente de los turistas por ciudades secundarias como destinos vacacionales.
Las aerolíneas de bajo costo, en particular, han aprovechado estas tendencias y han aumentado el tráfico punto a punto, beneficiándose además de las tarifas aeroportuarias más bajas que suelen aplicar los aeropuertos secundarios. Los hubs, por su parte, han enfrentado limitaciones de capacidad en algunos casos, lo que ha restringido su crecimiento.
Es importante señalar que el crecimiento de pasajeros, que aumentó un 16% durante el período, superó el alza en los movimientos. Esto fue posible gracias al aumento tanto del tamaño promedio de las aeronaves como del factor de ocupación de pasajeros, que en Europa alcanzó un 84.7% en 2025, frente al 83.8% de 2017.







