
Air France evaluó durante 2026 alternativas de vuelo para reducir el impacto climático de las estelas de condensación, conocidas como contrails, en una prueba que incluyó cerca de 4,300 vuelos comerciales sobre el Atlántico Norte.
La aerolínea identificó 245 operaciones con alto potencial de generar este fenómeno y modificó la trayectoria de 130, con lo que estimó una reducción equivalente a 22,000 toneladas de CO2 en el impacto climático asociado.
Las estelas de condensación se forman a gran altitud cuando el vapor de agua emitido por los motores entra en contacto con una atmósfera fría y húmeda. El vapor se condensa y congela alrededor de partículas como el hollín. Aunque muchas desaparecen en pocos minutos, algunas pueden permanecer durante horas y extenderse hasta formar nubes que contribuyen al calentamiento atmosférico.
La prueba se realizó entre febrero y abril de 2026 junto con las empresas francesas Estuaire y Klima, especializadas en soluciones para disminuir el impacto climático de la aviación. A partir de información meteorológica, los equipos identificaron las zonas con mayor probabilidad de generar estelas persistentes y calcularon rutas alternativas para los vuelos seleccionados.
El objetivo fue comprobar si estos ajustes podían aplicarse dentro de las condiciones reales de una operación de largo alcance.
Los resultados mostraron que el impacto de las estelas se concentra en una proporción reducida de las operaciones. Según Air France, el 3% de los vuelos representó el 25% del impacto climático total asociado a estos fenómenos durante la prueba. En los vuelos que modificaron su ruta, la aerolínea calculó una reducción de 57% en el impacto climático de las estelas y de 36% en el impacto climático total. En el conjunto de la prueba, la disminución del impacto asociado a las estelas alcanzó 8%.
El ejercicio forma parte de CICONIA, un proyecto europeo que reúne a entidades científicas, aerolíneas y organizaciones vinculadas con la gestión del tránsito aéreo.
Para Air France, la participación permite contrastar modelos científicos con las condiciones de operación y analizar qué medidas pueden incorporarse a la planificación de vuelos.
La aplicación de estas alternativas también depende de la coordinación con los proveedores de servicios de navegación aérea, debido a que cualquier modificación de una trayectoria requiere autorización y debe considerar la seguridad, el tráfico y las restricciones del espacio aéreo.
Vincent Etchebehere, vicepresidente de Sostenibilidad y Nuevas Movilidades de Air France, señaló que el programa permite evaluar en condiciones reales las soluciones para reducir el impacto climático de las estelas y que sus resultados se compartirán con iniciativas de investigación científica y europea.







