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19/09/2018

De ética y otras cosas 

Francisco M. M… / Jueves, 3 Mayo 2018 - 12:12

"Divorciado de la ética, el liderazgo se reduce a una simple gestión y la política se reduce a una mera técnica". 
-James McGregor Burns.

Estoy convencido de que la  primera intención de un verdadero piloto es la búsqueda del cumplimiento de su vocación y, desde luego, también del éxito económico. Muchas veces, lo anterior tiene como base ciertos sacrificios, empezando con el familiar, el estudio constante, y una preparación mental y moral que lo mantengan siempre al día, buscando los más altos índices de calidad tras los controles de un avión.

El piloto profesional siempre debe tener en la cabeza todas las normas y procedimientos normales y de emergencia, leyes, reglamentos, políticas, manuales y códigos que garanticen la seguridad de sus pasajeros. Y toda esta información lo llevan a mantener un alto sentido de la ética y la responsabilidad, y lo convierten en un verdadero profesional.

Desafortunadamente, los turbulentos tiempos actuales pueden llegar a cambiar valores y principios, y a veces los temas que tienen que ver con la ética profesional se confunden. Pero aun así, el piloto de línea aérea debe reflexionar cada vez que aborda su avión sobre su forma de actuar para mantener una plena convicción personal y rectitud técnica que lo convierta en el líder que debe ser cuando vidas humanas dependen de él.

En el aspecto sindical, ASPA de México está padeciendo de la falta de esos líderes en un mundo muy competitivo y realmente confuso. Hoy hacen falta aquellos que sean capaces de dejar de pensar en sí mismos y en sus intereses propios, para pensar en los demás tal y como se han comprometido. Se requiere de personas inteligentes, con poder de razonamiento y capacidad para tomar decisiones importantes en momentos difíciles. 

Hombres y mujeres con escrúpulos, con valores morales y con ética, que sean capaces de encontrar el camino de la unión como el principio básico de su vida sindical y, como consecuencia de ello, su tranquilidad durante el desarrollo de la profesión. 

Actualmente estamos siendo testigos de cómo ha empezado a reinar la falta de tolerancia, que lleva a las personas a caer por lógica en la falta de unidad a pesar de que, extrañamente, las metas sean las mismas. 

Se ve el resquebrajamiento de los principios y valores que se han heredado de aquellos líderes de antaño, quienes definitivamente estaban constituidos de otro material moral y que no solo pensaron en ellos y en la época en que vivieron, sino en los tiempos por venir y en las nuevas generaciones, que parecen no comprender el verdadero significado de la enorme riqueza sindical y profesional que tienen en las manos.

La falta de unidad y de espíritu de cuerpo son principalmente las primeras consecuencias de la falta de liderazgo, y no me refiero solo a líderes cuya función es la de dirigir, sino a aquellos que, independientemente de su posición en el grupo, sean capaces de levantar su voz y dejar escuchar claramente sus opiniones sobre los asuntos que son del interés de todos.

Una cuestión de ética pues, tanto en lo sindical como en lo profesional, es lo que lleva al grupo al éxito en el trabajo, y al sindicato a un sano desarrollo y reconocimiento.

Los tiempos son difíciles, los principios y valores sindicales y profesionales son las únicas armas que los pilotos de ASPA tienen para lograr el éxito completo. 

Sin observar un alto sentido de ética, empatía, moral y responsabilidad durante las asambleas y en las cabinas de sus aviones, los pilotos simplemente se convierten en personas no confiables y eso, en aviación, no cuadra.

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