
El gobierno federal mexicano avanza en el satélite geoestacionario de telecomunicaciones que prometió la presidenta Sheinbaum en sus 100 compromisos. La Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT) lo ejecuta. El objetivo: llevar internet gratuito a 3,000 comunidades remotas. Los hechos muestran que el proyecto ya tiene diseño, equipo de trabajo y cronograma.
El diseño está listo en concepto. En la FAMEX 2025, Brenda Escobar explicó que el satélite será ensamblado en México. Multiplicará por 20 la capacidad del Bicentenario y podría emplear un Falcon 9 para su lanzamiento. El costo estimado es de 400-500 millones de dólares. El financiamiento podría provenir de reasignaciones y de ahorros en pagos a proveedores extranjeros. CFE-TEIT ya gasta millones anuales en capacidad foránea. Un satélite propio reducirá esa factura.
La cobertura será nacional. Desde 36,000 km, el GEO entregará banda ancha estable a zonas sin fibra ni torres de microondas. Servirá para voz, datos, educación y salud. Starlink conecta 200,000 puntos, pero cobra. El satélite mexicano será gratuito para el usuario final. Eso marca la diferencia.
El equipo está completo. José Antonio Peña Merino dirige la ATDT. David Guerrero de MEXSAT integra la red. La SECIHTI, con Rosaura Ruiz, aporta componentes nacionales. IPN y UNAM prueban subsistemas. No hay prototipos públicos aún, pero el avance en diseño es real. El lanzamiento se mantiene en 2027-2028.
La soberanía avanza. México deja de depender de satélites ajenos. El ahorro anual será directo. El satélite complementará las 5,000 torres 4G/5G que CFE-TEIT ya instaló. Juntos cerrarán la brecha de 25 millones de mexicanos sin internet.
En mi opinión este satélite es el primer paso sólido para que México logre la soberanía en materia de comunicaciones satelitales. No resuelve todo, pero abre la puerta. Conectará escuelas rurales, clínicas, gobiernos locales y pequeños productores. Permitirá telemedicina y educación en línea donde hoy no hay señal. El siguiente paso será la constelación LEO de la SECIHTI (Ixtli) para observación terrestre. El GEO da conectividad; el LEO dará imágenes y datos terrestres de precisión. La combinación será poderosa.
El Plan México 2030 habla de 1.5 millones de empleos digitales. El satélite aportará miles de técnicos en instalación y mantenimiento. Generará demanda de ingenieros en telecomunicaciones. Impulsará la industria nacional de componentes satelitales.
Así las cosas, es probable que para 2026 se publique el presupuesto del proyecto y se firme el contrato de lanzamiento. Es esencial que el satelice garantice su integración con redes terrestres. Con eso, no será un proyecto aislado. Será el núcleo de una red nacional de conectividad.
Este satelite es un gran acierto. Conectará zonas olvidadas. Reducirá costos al erario. Sentará las bases para una red LEO complementaria. México dará un salto real en inclusión digital. El futuro espacial de México empieza con este GEO.
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