
La aviación mexicana está por atravesar una gran área de muy mal tiempo. Los recortes propuestos para el ejercicio 2027-2028 de más del 70% o, mejor dicho, de casi 80%, no auguran nada bueno para esta importante actividad. No sé cómo se asesora Hacienda, pero de seguro es alguien que no tiene ni idea de lo que se perderá de seguir con el plan de recorte brutal al presupuesto para el ejercicio 2027.
Llevamos mucho tiempo y mucha tinta gritando que la AFAC requiere cuando menos cuatro veces más dinero que el que ejerció en 2026, esto es para que puedan hacer su trabajo de mejor manera y, sobre todo, siguiendo los requerimientos de OACI, cuotas y los gastos derivados del seguimiento de los anexos, prioritariamente los que envuelven temas de seguridad operacional de manera franca o de manera complementaria.
De entrada, y lo hemos indicado en esta y otras columnas, nos acercamos al fantasma de la Categoría 2 porque no se asigna (porque dinero sí hay) presupuesto a las actividades que desempeña el regulador de aviación. Recordemos que en la última revisión nos señalaron la pobre asignación de recursos a la AFAC; cuando lleguemos a la casilla de presupuesto del formato, ya tenemos un tache y muy notorio.
¿Qué, les pedimos apoyo o donaciones a las empresas de aviación, a los grupos aeroportuarios, a los centros de entrenamiento, a los talleres y demás actores, con el riesgo de caer en conflicto de intereses y que nos lo señalen después? ¿Qué dejamos de hacer porque algo tenemos que consolidar con otra actividad para que alcance el dinero? ¿Dejamos que corra el tiempo y luego nos la pasamos pidiendo dinero fuera de presupuesto para que no nos falten de inspeccionar actores aeronáuticos, so pena de arriesgarnos a tener un accidente? ¿Dejamos de contratar inspectores aeronáuticos, los dejamos de preparar para dejar de cumplir con lo señalado en los manuales? Para estar todos de acuerdo, la AFAC debe desempeñar más actividades; muchas direcciones requieren urgentemente personal para desarrollar sus actividades. Resulta que la aviación crece y crece y quienes deben crecer a la par para cumplir con todos los anexos contenidos en OACI no solo se quedan cortos, sino que hasta les reducen el presupuesto considerablemente. Dicen noticias encontradas que es suficiente el dinero propuesto para el ejercicio del año entrante, pero no sé cómo le harían; pero, de que requieren dinero, es porque lo necesitan.
Las líneas aéreas tienen lo que se llama coberturas, que les sirve para tener un mejor control de los costos del combustible dado los conflictos bélicos por todos conocidos; sin embargo, no todas las líneas recurren a esto. No sé cómo le harán para que la volatilidad de los precios del combustible no los impacte tanto. Las grandes líneas se defienden con lo que se conoce como coberturas naturales, como son los factores de ocupación, los tipos de cambio que en estos momentos benefician al peso mexicano, incrementos de la capacidad de pasajeros y otras. No obstante esto, la incertidumbre de no tener idea de cuándo se termine la guerra, máxime que ahora es Ucrania la que tiene conflictos con Irán, más los que conocemos todos.
Por otro lado, y con un problema similar, tenemos a SENEAM, que requiere de dinero para funcionar. Hay equipos que comprar, viajes que realizar, capacitación que mejorar y actualizar, pero con lo que se planea no va a alcanzar. No sé cómo le vayan a hacer con el tiempo extra que sigue acumulándose y seguirá, ya que los esquemas de capacitación no sirven como están. Con este recorte al presupuesto, olvidémonos de contratar a los 500 controladores que se requieren; será un caos lo que deberemos esperar. La magia no existe y, si no se cuenta con presupuesto, pues no se puede hacer nada. Ojalá que el Congreso haga recapacitar al Ejecutivo para que mejoren la propuesta de gastos para el año entrante, porque no sé qué harán si esto se concreta como está propuesto. Resulta curioso que quieren encarecer el uso del espacio aéreo mexicano, pero a quienes hacen que ese espacio sea seguro no les dan las armas para que su trabajo esté exento de riesgos innecesarios. En el rubro de capacitación, si no se cuenta con recursos, olvidémonos de preparar mejor y con mayor calidad a los controladores. Si nos regresan a la Categoría 2, el golpe para las líneas aéreas mexicanas será bestial. No se espera que pasemos bien la última inspección (ojalá me equivoque) y, de ser así, no podrán las líneas incrementar vuelos y esto le va a pegar durísimo.
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