
Hasta estos días, la noticia más importante sobre la posible fusión de Volaris y Viva Aerobus es que la autoridad mexicana de competencia estaría preparando su autorización antes de terminar el año. Sin embargo, la aprobación definitiva todavía no está confirmada oficialmente.
Citando a seis fuentes familiarizadas con el proceso, la agencia Reuters ha comentado que la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA) estaría aprobando la operación antes de finalizar 2026.
El grupo combinado Volaris-Viva sería un nuevo gigante de la aviación mexicana y concentraría aproximadamente tres cuartas partes del mercado doméstico, según las estimaciones citadas por la propia agencia. Aunque ambas compañías conservarían sus marcas, compartirían una estructura corporativa, como se pretendió hacer hace muchos años con CINTRA, entre Aeroméxico y Mexicana de Aviación.
De las 85 rutas en las que actualmente coinciden Volaris y Viva, el nuevo grupo sería el único operador en 55, según el análisis citado por Reuters. Guadalajara y Monterrey destacan por la superposición de operaciones.
¿Qué condiciones podría imponer la autoridad?
Según la información publicada el 13 de octubre, las condiciones que se estudian incluirían:
Tarifas: mantener el modelo de bajo costo y limitar los aumentos de precios.
Rutas: conservar buena parte de las rutas actuales, especialmente aquellas en las que existen pocas alternativas.
Empleo: evitar despidos generalizados.
Aeropuertos congestionados: estudiar medidas para preservar la competencia en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Estas son medidas previstas, según las fuentes consultadas por Reuters, y no deben confundirse con condiciones definitivas ya publicadas por la CNA.
¿Qué significa para Aeroméxico y para los pilotos?
Hay tres consecuencias que merecen especial atención.
Para Aeroméxico: la nueva estructura fortalecería a un competidor de gran escala en el mercado nacional, aunque Aeroméxico sigue fuerte y creciendo, al tiempo que conserva una presencia internacional muy importante, además apoyada por la gigante DELTA.
Para los pilotos de las aerolíneas fusionadas: podría reducirse la competencia entre empleadores para quienes cuentan con habilitación de la familia Airbus A320. El Colegio de Pilotos Aviadores de México ya ha expresado preocupación por este riesgo.
Para los pasajeros: la integración podría reducir los costos operativos, pero también limitar las alternativas en determinadas rutas. El resultado dependerá de las condiciones regulatorias y de cómo se apliquen.
El proceso parece estar avanzando hacia una autorización, pero el dato decisivo será la resolución formal de la CNA y sus condiciones. Por lo tanto, todavía no sería correcto dar la fusión por concluida.
Además, surge una pregunta importante: ¿la integración de Volaris y Viva provocará una reducción de flota, pilotos y frecuencias, o permitirá que ambas marcas crezcan bajo un mismo grupo?
Estos serán puntos que habrá que vigilar durante los próximos meses porque, desde el punto de vista laboral y operativo, la posible integración de Volaris y Viva Aerobus tiene dos caras: puede fortalecer financieramente a ambas compañías, pero también puede reducir las opciones laborales para sus pilotos y otros trabajadores.
La información publicada por Reuters en octubre apunta a una posible autorización antes de terminar el año, con condiciones para evitar despidos generalizados y mantener buena parte de las rutas actuales.
La resolución definitiva de la autoridad mexicana sigue pendiente, quizá hasta diciembre próximo.
Según información de Expansión del 7 de septiembre, Volaris y Viva empleaban conjuntamente a unos 2,124 pilotos. Si se consolida un solo grupo empresarial, podría disminuir la competencia entre empleadores por los pilotos, particularmente, como hemos señalado, por aquellos habilitados en Airbus A320.
Por otra parte, el Colegio de Pilotos ha advertido sobre posibles presiones salariales y conflictos al integrar las listas de antigüedad. Su análisis cita el antecedente de United-Continental y estima una posible reducción salarial del 8.4 %. Se trata de una estimación de riesgo, no de un recorte anunciado por Volaris o Viva.
¿Qué pasaría con los sobrecargos, el mantenimiento y el personal de tierra?
Podrían cambiar las estructuras administrativas, los turnos, la contratación y los servicios compartidos. El efecto dependería de qué funciones se integren realmente y de los contratos laborales aplicables.
Hay un matiz importante: no todos los sindicatos están en contra. Aunque ASPA ha expresado preocupación por los salarios y la concentración laboral, el STIA ha respaldado la operación por su potencial para fortalecer el empleo y generar crecimiento.
¿Qué podría cambiar en la operación aérea?
El plan anunciado contempla conservar las marcas y los certificados de operador aéreo independientes. Por tanto, la integración corporativa no implica automáticamente combinar todas las operaciones ni sustituir una flota por otra.
Reuters identificó las ya mencionadas 85 rutas en las que coinciden ambas compañías, por lo que sería lógica una reestructuración operativa para evitar la competencia interna.
Un grupo más grande podría negociar mejores condiciones de arrendamiento, financiación, seguros y compras. Sin embargo, si ambas compañías mantienen sus certificados y operaciones independientes, no debería suponerse que podrán intercambiar libremente aviones y tripulaciones: eso dependerá de sus autorizaciones y procedimientos operativos.
¿Qué debería vigilarse antes de sacar conclusiones?
Hay cuatro indicadores concretos:
La resolución de la CNA y si incluye obligaciones laborales verificables.
Los acuerdos con los sindicatos sobre salarios, antigüedad y listas de escalafón.
Los planes de flota, la contratación de pilotos y la utilización de los aviones.
La evolución de las frecuencias, las bases operativas y las rutas compartidas.
El riesgo no consiste únicamente en los despidos inmediatos. También existe la posibilidad de que, con el tiempo, los trabajadores tengan menos alternativas para cambiar de empleador y negociar sus condiciones. Sin embargo, si las eficiencias financieras permiten crecer y aumentar las operaciones, también podrían surgir nuevas oportunidades de empleo.
Desde una perspectiva aeronáutica, habría que distinguir dos cosas: integrar la propiedad de las compañías no es lo mismo que integrar sus operaciones, y ninguna de las dos implica necesariamente una reducción de plantilla.
El resultado dependerá de las decisiones empresariales, los acuerdos laborales y las condiciones regulatorias.
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