
La remodelación del Aeropuerto Internacional Benito Juárez (AICM) de la Ciudad de México no debe de ser un simple parche hecho de prisa, aunque debemos decir que sí tiene elementos de urgencia y limitaciones de tiempo importantes por un contexto específico si tomamos en cuenta las necesidades para el próximo torneo mundial de futbol.
El Aeropuerto Internacional Benito Juárez, a pesar de todos sus problemas y más allá del evento mundial que comentamos, constituye una infraestructura estratégica que debe ser a futuro para el desarrollo económico, turístico y social del país.
A través de este aeropuerto se facilita el transporte de personas y mercancías, se fortalecen las relaciones comerciales y se promueve la conectividad, por lo que su mantenimiento adecuado es fundamental para garantizar la seguridad, eficiencia y calidad del servicio, debiéndose considerar un mantenimiento integral y continuo que cumpla con normas técnicas y ambientales estrictas enmarcadas en el Anexo 14 de OACI.
En primer lugar, el mantenimiento de la infraestructura física es esencial. Las pistas de aterrizaje y despegue deben inspeccionarse de manera periódica para detectar grietas, deformaciones o daños causados por el clima y el uso constante de aeronaves de gran peso; asimismo, las calles de rodaje, plataformas y terminales deben mantenerse en óptimas condiciones para evitar accidentes y retrasos operativos. Un pavimento deteriorado o una señalización deficiente puede poner en riesgo la seguridad de pasajeros y tripulaciones.
En segundo lugar, el mantenimiento de los sistemas tecnológicos y de navegación aérea es un aspecto clave.
Los aeropuertos internacionales como el de la Ciudad de México dependen de un sistema de control de tráfico aéreo eficiente, radares, sistemas de comunicación, luces de aproximación y ayudas visuales para garantizar operaciones seguras, especialmente en condiciones climáticas adversas, y estos sistemas requieren revisiones constantes, actualizaciones tecnológicas y personal especializado que asegure su correcto funcionamiento las veinticuatro horas del día.
Otro aspecto fundamental es el mantenimiento de las áreas destinadas a los pasajeros, por lo que las terminales deben contar con instalaciones limpias, funcionales y accesibles, como salas de espera, sanitarios, escaleras mecánicas, ascensores y sistemas de climatización. Los sistemas de control de equipaje, cámaras de vigilancia, cercas perimetrales y accesos restringidos deben revisarse de forma continua para prevenir actos ilícitos y garantizar el cumplimiento de las normas internacionales de seguridad aeroportuaria.
La capacitación constante del personal también forma parte de este proceso y proyecta una imagen positiva del país ante visitantes internacionales.Finalmente, es importante destacar el mantenimiento ambiental. Nuestro aeropuerto debe mantener e implementar nuevos programas para el manejo adecuado de residuos, el control de emisiones contaminantes y la reducción del ruido. Estas acciones contribuyen a la sostenibilidad y al respeto por las comunidades cercanas y el medio ambiente.
En conclusión, el mantenimiento de los aeropuertos internacionales debe ser un proceso integral que abarque infraestructura, tecnología, seguridad, atención al pasajero y cuidado ambiental, y solo mediante una gestión profesional, eficiente y responsable es posible garantizar operaciones seguras, competitivas y sostenibles, fortaleciendo así el papel del aeropuerto como un eje fundamental del desarrollo nacional e internacional.
El Anexo 14 de la OACI (Organización de Aviación Civil Internacional), titulado “Aeródromos”, establece las normas y métodos recomendados (SARPs) que los Estados deben aplicar para el diseño, operación y mantenimiento de los aeropuertos, especialmente los internacionales.
En relación con el mantenimiento, el Anexo 14 señala lo siguiente de manera general y concreta: indica que los aeropuertos deben mantenerse en condiciones que garanticen la seguridad, regularidad y eficiencia de las operaciones aéreas, y para lograrlo los Estados contratantes, como lo es México, deben asegurar un mantenimiento continuo y sistemático de todas las áreas operativas del aeropuerto.
Pistas, calles de rodaje y plataformas deben conservarse libres de obstáculos, objetos extraños (FOD), grietas y deterioro. Las superficies deben ofrecer buena resistencia al deslizamiento, especialmente cuando están mojadas, y se deben realizar inspecciones periódicas y limpieza de caucho para detectar daños que puedan afectar la seguridad de las aeronaves.
Todo el sistema de señales y luces (de pista, aproximación y rodaje) debe funcionar correctamente en todo momento y cualquier falla debe corregirse de forma inmediata para no comprometer la seguridad operacional.
Las ayudas visuales para la navegación aérea deben ser mantenidas y verificadas regularmente, así como las franjas de seguridad, que deben mantenerse despejadas y en condiciones adecuadas.El aeropuerto también debe implementar programas de control de obstáculos en sus alrededores, además de un programa de control de fauna para reducir el riesgo de impactos con aves u otros animales, lo cual forma parte del mantenimiento operacional.
Nuestros aeropuertos internacionales, y no solo el de la ciudad sede, deben contar con planes documentados de mantenimiento, el cual debe ser realizado por personal capacitado, y debe mantenerse un registro y auditorías sobre inspecciones, fallas y reparaciones.
La remodelación del Aeropuerto Benito Juárez se inició formalmente en 2025 y se ha diseñado en fases para estar operativa en gran parte antes de la Copa Mundial de Futbol 2026. El objetivo declarado por las autoridades es completar las obras principales antes de junio de 2026 y terminar detalles hacia finales de 2026.
Esta urgencia temporal hace que parte del trabajo se enfoque en áreas que deben estar listas para ese evento, no necesariamente en una transformación estructural de largo plazo de toda la infraestructura.
Organizaciones del sector aeronáutico han advertido que los trabajos que hoy se llevan a cabo no resuelven los problemas estructurales de fondo del aeropuerto y podrían quedarse en “arreglos artificiales” o funcionales más que en soluciones profundas y necesarias a largo plazo, y esto se debe a la saturación del aeropuerto, falta de posibilidades de expansión para lograr mayor capacidad y la necesidad de un plan de inversión integral.
Según expertos, aunque la remodelación mejora de alguna manera instalaciones, servicios y aspectos operativos, no es una solución definitiva a todos los desafíos estructurales que enfrenta el AICM en los próximos años.
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