
No solo se trata del Tren Maya que acumula pérdidas millonarias y tampoco del Aeropuerto de Santa Lucía que sigue reportando pérdidas entre muchos otros proyectos que hoy cuestan a la ciudadanía miles de millones de pesos pagados con nuestros impuestos.
A esos proyectos habría que aumentar a la actual Mexicana de Aviación cuyo proyecto al inicio en diciembre del 2023 fue ofrecer vuelos más accesibles y reconstruir una red de rutas domésticas.
En su primer año de operaciones la aerolínea del Estado registró pérdidas por alrededor de 950 millones de pesos, canceló 8 de sus rutas iniciales habiéndose quedado entonces con solo dos aviones rentados a la Fuerza Aérea, lo que dejó su participación en el mercado en apenas el 1%.
Mexicana hoy todavía registra bajos niveles de ocupación y enfrenta costos de operación muy altos, por lo que las pérdidas siguen creciendo.
La aerolínea depende del presupuesto del gobierno federal por lo que seguramente seguirá en operaciones más allá de lo que es comercialmente sano, pero aun así la sostenibilidad a largo plazo se ve insostenible.
Mexicana de Aviación tiene su viabilidad al límite y hoy está apostando por conformar una flota de 20 modernas aeronaves de las que al día de hoy ya ha recibido 5.
Después de completar su flota de 20 aeronaves en el 2028 a un costo de aprox. 50 millones de dólares por cada una, pretende trasladar a casi 4 millones de pasajeros y alcanzar un 4.8% del mercado doméstico.
Por ahora está apostando por conectar destinos poco atendidos, lo cual podría traer demanda no cubierta pero sin garantías, y menos garantías tendría si pretende ir a la competencia en destinos nacionales con las aerolíneas ya establecidas y con muchos años de operación eficiente dentro de México.
Otra cosa que va en contra del desarrollo de Mexicana es que su base de operaciones es el Aeropuerto Felipe Ángeles (AIFA), que es por cierto el aeropuerto más desangelado del sistema aeroportuario mexicano y que sigue sin llamar la atención de los posibles pasajeros por su falta de conectividad y otros problemas y restricciones que aumentan los costos de traslado en tiempo y dinero.
Ya hemos visto lo que ha sucedido en el pasado con las aerolíneas administradas y subsidiadas por el gobierno que, aun contando con toda clase de ventajas y apoyo gubernamental, han fracasado principalmente porque se ponen en manos de personas que desconocen en mucho la administración de aeronaves civiles y aerolíneas comerciales.
Por ahora, la condición clave para lograr equilibrio financiero es aumentar sus niveles de ocupación, lo que no se ve fácil si tomamos en cuenta que, entre otras cosas, la flota está creciendo mucho más rápido de lo que crece el número proporcional de pasajeros que pueden ser transportados.Es necesario hacer eficiente la operación de su creciente flota consolidando rutas con demanda real, priorizando conectividad en regiones desatendidas y evitar competir de manera directa en rutas saturadas y dominadas por las tres aerolíneas más importantes de México.
En el 2024 Mexicana registró grandes pérdidas y solo pudo cubrir el 20% de sus gastos de operación con ingresos propios, y por ahora continúa la dependencia del financiamiento público y no se ven perspectivas reales de rentabilidad hasta quizás el largo plazo, y esto con reservas.
En este 2025 ya se ha registrado un recorte de rutas, lo que debilita la red de operaciones y reduce el atractivo a los pasajeros.
¿Cuál sería el peor escenario?
Que, a pesar de su flota nueva y eficiente, no alcancen por lo menos un 60% de ocupación en el mediano plazo, que los costos de operación sigan siendo altos, que la demanda no aumente provocando la desconfianza de los usuarios y la percepción de inestabilidad y enfrentando competencia con aerolíneas ya muy consolidadas.
La aerolínea del Estado podría caer en la subutilización de su flota por suspensión de rutas y cancelación de vuelos si no logra una política comercial adecuada a su tipo de operación y flota.
Si adoptan un plan adecuado con flota nueva, control estricto de costos, rutas bien pensadas y escogidas, diversificación de ingresos como carga y vuelos de contrato, entre otros, podrían lograr cierto punto de equilibrio en el 2030; de lo contrario, Mexicana quedaría como un modelo subsidiado crónico con apoyos gubernamentales de todo tipo mientras dure la voluntad política, es decir, “vivirían en rojo” indefinidamente con cargo a los ciudadanos.
Si hay recortes de presupuesto, baja demanda, destinos no productivos, costos excesivos, una administración sin experiencia y una planeación comercial inadecuada, no se ve cómo podría sobrevivir, especialmente ante la posibilidad de un eventual futuro cambio de gobierno que podría no estar dispuesto a mantener ese apoyo presupuestal.Mexicana de Aviación acumuló pérdidas por 1,432 millones de pesos desde que inició operaciones hace dos años. En un solo trimestre alcanzó pérdidas por unos 180 millones de pesos, lo que muestra que las pérdidas no son puntuales: se repiten operación tras operación. Entre enero y septiembre de 2025 reportó pérdidas por 707 millones de pesos, con ingresos por boletos muy por debajo de los costos operativos. La ocupación de sus vuelos ha sido muy baja: en su primer año de operaciones transportó en promedio unos 53 pasajeros por vuelo en aviones con capacidad para 180, aunque se espera que los nuevos aviones Embraer con capacidad para 114 personas en una sola clase cumplan las expectativas de aumentar el número de personas transportadas.
Solo el tiempo, y no mucho, nos dirá cuál puede ser el futuro de Mexicana bajo administración militar y apoyo operativo y financiero por parte del gobierno federal.
Lograr eficiencia operativa, seguridad y equilibrio financiero no se logra con promesas, uniformes bonitos y propaganda imaginativa.
Se requiere de un verdadero compromiso de todos los involucrados, administradores profesionales con experiencia y planes concretos y bien pensados.
Ojalá que se cumplan las expectativas porque para la empresa trabajan todo tipo de profesionales en áreas clave que merecen una fuente de trabajo segura y estable.
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