
En el dinámico mundo de la aviación, los acuerdos de arrendamiento de aeronaves juegan un papel crucial para garantizar la flexibilidad operativa de las aerolíneas. Uno de los modelos más utilizados, pero a menudo desconocido para el gran público, es el contrato ACMI, cuyas siglas en inglés representan Aircraft, Crew, Maintenance and Insurance (Aeronave, Tripulación, Mantenimiento y Seguro).Este tipo de contrato permite a una aerolínea (arrendadora) alquilar a otra (arrendataria) una aeronave completamente operativa, es decir, con su propia tripulación, mantenimiento y cobertura de seguros. La aerolínea que arrienda el avión solo se encarga del resto de los costos operativos, como el combustible, tasas aeroportuarias y servicios en tierra.En un contrato ACMI, la aerolínea arrendadora se encarga de proveer: Aircraft (Aeronave): el avión en condiciones de volar, certificado y en regla. Crew (Tripulación): pilotos y tripulantes de cabina entrenados y habilitados. Maintenance (Mantenimiento): toda la gestión técnica, revisiones periódicas y mantenimiento preventivo y correctivo. Insurance (Seguro): la cobertura completa de responsabilidad civil y riesgos asociados a la operación del avión.La duración de estos contratos puede variar desde unas pocas semanas (por necesidades estacionales o picos de demanda) hasta varios meses o incluso años. El modelo ACMI se ha convertido en una herramienta estratégica, especialmente útil en ciertas situaciones como alta demanda estacional, durante las vacaciones o temporadas altas, cuando las aerolíneas necesitan incrementar su capacidad rápidamente; fallas técnicas o mantenimiento imprevisto, ya que si un avión propio queda fuera de servicio, el ACMI permite cubrir rutas sin afectar la operación; expansión temporal o pruebas de mercado, pues algunas aerolíneas lo utilizan para explorar nuevas rutas sin comprometerse con la compra o leasing a largo plazo; y falta de tripulación, ya que en escenarios de escasez de personal, el ACMI incluye pilotos y asistentes, resolviendo el problema de forma inmediata.
La principal ventaja de este modelo es su flexibilidad, ya que permite responder rápidamente a los cambios en la demanda sin incurrir en grandes inversiones. Además, reduce la carga operativa y administrativa.
Sin embargo, también presenta desafíos. El costo por hora de vuelo puede ser más alto que el de operar una aeronave propia y la imagen de marca puede verse afectada si el pasajero percibe diferencias en el servicio al viajar en un avión de otra compañía.En los últimos años, el mercado de contratos ACMI ha crecido, con empresas especializadas como Wamos Air, Hi Fly, SmartLynx o Avion Express. Estas compañías operan flotas enteras bajo este modelo para aerolíneas tradicionales, low cost o incluso gobiernos. El ACMI es una herramienta clave en la aviación moderna, que permite a las aerolíneas mantener la continuidad operativa y adaptarse a un entorno cambiante sin comprometer recursos a largo plazo.
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