
Pequeños y a menudo invisibles, los drones se han convertido en un nuevo factor de riesgo para la seguridad aérea. Desde interrupciones en aeropuertos hasta intrusiones no detectadas, estos artefactos plantean amenazas que exigen una respuesta coordinada.
En Gibraltar, vuelos de EasyJet hacia Sevilla y Bristol sufrieron desvíos y retrasos debido a la presencia no autorizada de drones cerca del aeropuerto, lo que obligó a las autoridades a pedir ayuda a España para identificar a los responsables. Este tipo de incidente demuestra cómo la operación aérea civil puede verse alterada drásticamente por un dispositivo remoto, aparentemente inofensivo.
Recientemente, un dron ruso sobrevoló territorios en Polonia sin ser detectado por los sistemas de defensa del país y terminó estrellándose en un campo. Este hecho fue calificado por el ministro de Defensa como una provocación estratégica haciala OTAN, reflejando las vulnerabilidades de detección en zonas sensibles.
En situaciones críticas, como emergencias en entornos montañosos o catástrofes naturales, la presencia simultánea de drones y aeronaves tripuladas (por ejemplo, helicópteros de rescate) sin sistemas de gestión adecuados puede ser peligrosa.
Navarra está ensayando un sistema pionero —dentro del proyecto europeo Uspace que permita coordinar ambas clases de aeronaves mediante una plataforma que informe cuándo entrar o dejar el espacio aéreo.
España ha dado pasos firmes en regulación. El Real Decreto 517/2024 crea zonasgeográficas UAS claras y obliga a registrarse como operador de drones, además derequerir comunicación previa para vuelos urbanos.
ENAIRE centraliza información sobre esas zonas y facilita mapas interactivos(como la app “ENAIRE Drones”) para que los operadores sepan dónde volar ycuándo deben notificar vuelos BVLOS (más allá del alcance visual) medianteNOTAMs.
Haya que pensar que está en juego la seguridad de los vuelos comerciales,pequeñas intrusiones pueden interrumpir aeropuertos y comprometer el tráficoaéreo. Vulnerabilidad estratégica donde los drones pueden acceder a espaciosaéreos sensibles sin ser detectados. Confusión operativa como la falta de claridadnormativa que pone en manos de cada piloto decisiones subjetivas sobre dóndees seguro volar.
Los drones están aquí para quedarse. Pero su integración segura en el espacioaéreo pide mejorar los sistemas de detección, especialmente cerca deaeropuertos y zonas estratégicas, así como la gestión coordinada de aeronavestripuladas y no tripuladas. Fortalecer sanciones y controles efectivos parainfractores. El cielo, cada vez más compartido, necesita normas y vigilancia queestén a la altura del riesgo que esto conlleva.
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