
La nueva carrera espacial (NCE) entre Estados Unidos (EE.UU.) y China es un tema de seguridad nacional crítico para ambas potencias. A diferencia de la Guerra Fría, esta competencia está impulsada por una combinación de intereses estratégico militares, tecnológicos y económicos, con el dominio del espacio siendo visto como fundamental para la supremacía global; donde la militarización del espacio, el desarrollo de capacidades antisatélite (ASAT) y la infraestructura orbital son los principales puntos de preocupación.
La seguridad nacional en la NCE es un tema complejo y multifacético, impulsado por la creciente participación de actores privados y la progresiva militarización del espacio. La órbita baja terrestre (LEO) se ha convertido en un escenario crítico, donde la seguridad nacional se entrelaza con el desarrollo comercial (mega constelaciones satelitales de comunicaciones, navegación u otras aplicaciones -civiles y militares-, estaciones y laboratorios espaciales), y la cooperación internacional.
Componentes clave y su impacto en la seguridad nacional
La NCE, a diferencia de la carrera espacial original entre la entonces Unión Soviética y los EE.UU., está caracterizada por diversos componentes como la irrupción de las empresas privadas y la proliferación de tecnologías espaciales emergentes. Esta tendencia, conocida como el NewSpace, ha reducido drásticamente costos y ha democratizado el acceso al espacio. Sin embargo, este nivel de desarrollo tecnológico en el espacio plantea nuevos desafíos para la seguridad nacional de las potencias espaciales, entre los que destacan los siguientes:
- Vulnerabilidad de los activos espaciales: Los satélites, que son cruciales para la comunicación, navegación (como el GPS), y la vigilancia, se han convertido en objetivos potenciales. Un ataque a una constelación de satélites puede paralizar sistemas críticos (electricidad, comunicaciones, suministro hídrico, etc), sistemas económicos y militares en la Tierra.
- Tecnologías de uso dual: La competencia también se manifiesta en el desarrollo de tecnologías de uso dual (civil y militar). Diversas tecnologías desarrolladas por empresas privadas, como cohetes y satélites de alta resolución, tienen aplicaciones tanto civiles como militares, lo que complica los controles de exportación y puede contribuir a la proliferación de armas convencionales y nucleares.
- Militarización del espacio: El espacio se ha convertido en un “terreno elevado” estraté Potencias como Estados Unidos, China y Rusia están desarrollando capacidades antisatélite (ASAT) y otros sistemas de armamento para proteger sus propios activos o negar el acceso al espacio a sus adversarios. Ambos países están desarrollando agresivamente tecnologías para uso militar del espacio. Esto va más allá de los satélites de comunicaciones o de navegación como el GPS. Se centra en sistemas que pueden ser utilizados para el combate o para negar el uso del espacio a un adversario.
–EE.UU, a través de la Fuerza Espacial / US Space Force (USSF), se enfoca en mantener la “superioridad espacial” y proteger sus activos orbitales. La USSF fue creada para centralizar las operaciones y la estrategia militar en el espacio.
–China, como lo destaca la Secure World Foundation (SWF) en su informe anual 2025 Global Counterspace Capabilities Report, ha reorganizado su estructura militar para dar máxima prioridad a la guerra espacial y la información. Está invirtiendo fuertemente en sistemas ASAT cinéticos y no cinéticos (láseres, ciberataques, interferencia de frecuencias) para poder incapacitar satélites enemigos.
El desarrollo de armas ASAT es un factor de gran inestabilidad en la Tierra y el espacio ultraterrestre. Un ataque a un satélite puede generar una gran cantidad de desechos espaciales, inutilizando órbitas cruciales para todos los países y posibilitando un riesgo catastrófico a largo plazo conocido como el Síndrome de Kessler.
La cooperación internacional como pilar de la seguridad
A pesar de la inevitable competencia inherente a la NCE, la cooperación internacional es vista como un elemento fundamental para la seguridad espacial de los EE.UU. y sus aliados en el mundo. La naturaleza global de la LEO significa que en los hechos ningún país puede gestionarla solo, por lo que son necesarias:
- Normas de comportamiento: Es crucial establecer acuerdos multilaterales que definan normas de conducta, medidas de fomento de la confianza que promuevan el uso responsable del espacio y mitiguen los conflictos. Esto ayuda a prevenir una potencial carrera armamentista en el espacio.
- Gestión del tráfico espacial: A medida que la LEO se satura cada vez más y en consecuencia se avizora comprometida, es crucial implementar un sistema de coordinación del tráfico espacial y rastreo de desechos más robusto a fin de prevenir potenciales colisiones y eventualmente el síndrome de Kessler. Esto requiere una amplia y efectiva colaboración entre gobiernos y empresas privadas para compartir datos y estrategias de mitigación y reducción de riesgos.
- Alianzas estratégicas: Fortalecer las alianzas con países afines (EE.UU. y China, cada nación con sus respectivos aliados), a través de misiones conjuntas y proyectos de investigación, crear un frente unido para abordar los desafíos globales en el espacio y en la Tierra. Esto también fomenta la confianza mutua, la transparencia y fomenta la sostenibilidad a largo plazo de las actividades espaciales.
El rol del sector comercial (NewSpace)
El sector comercial, NewSpace, es una parte vital de la estrategia de seguridad nacional de las potencias espaciales (EE.UU, y China para este caso en particular). Los gobiernos de ambas potencias están cada vez más interesados en aprovechar las capacidades de las empresas privadas para complementar sus propias estrategias y misiones.
- Capacidades complementarias: Las empresas comerciales ofrecen servicios de lanzamiento, teledetección, comunicaciones y desarrollo de satélites a menor costo y con mayor agilidad que las propias agencias gubernamentales; anquilosadas por cuestiones burocráticas y presupuestales. Esto permite a los gobiernos de ambas potencias enfocar sus recursos y planes en misiones más complejas, de mayor alcance y riesgo.
- Simplificación regulatoria: Para fomentar este sector, los gobiernos de ambos países deben simplificar las regulaciones y crear un marco normativo claro y flexible. La creación de un “punto único de aprobación“ para las operaciones espaciales es una propuesta clave para eliminar trabas burocráticas y garantizar el cumplimiento de las obligaciones internacionales (multilaterales) establecidas en el corpus iuris del derecho espacial vigente.
- Inversión en infraestructura: La inversión en proyectos como estaciones espaciales comerciales, mediante colaboraciones público-privadas y subvenciones, puede impulsar la innovación y asegurar el liderazgo de un solo país en la LEO, creando una economía próspera y fortaleciendo la seguridad nacional y espacial a largo plazo. El desarrollo de estaciones espaciales privadas es vista como un paso clave que servirá como un centro para la fabricación avanzada, investigación científica y computación en órbita, es decir, la evolución natural de la Estación Espacial Internacional (EEI) -que está por concluir su vida útil-, garantizando una transición fluida hacia un liderazgo comercial en la LEO.
En este sentido, como lo he señalado en colaboraciones previas en las que he analizado la posición estratégica del gobierno de los EE.UU. en su permanente búsqueda del liderazgo y dominio espacial, que garantice la seguridad nacional y espacial, propia y de sus aliados, es importante destacar que una estrategia integral para que los EE.UU, se posicione como líder en este ámbito y preserve la seguridad en la LEO, requiere del impulso de un entorno propicio para el sector espacial comercial fundado en la simplificación regulatoria.
Seguridad nacional, crecimiento económico y cooperación internacional
El análisis del fortalecimiento de la seguridad espacial de las potencias espaciales en la LEO en el contexto de la nueva carrera espacial comercial y la cooperación internacional conecta el desarrollo del NewSpace con objetivos más amplios de inversión tecnológica y económica, pero con intereses estratégicos:
- Seguridad nacional y liderazgo global: Una presencia robusta en la LEO es crucial para la seguridad nacional de las potencias espaciales. Las tecnologías basadas en este entorno son vitales para la vigilancia, las comunicaciones y la navegación. Al mantener el liderazgo en la LEO, países como los EE.UU. pueden salvaguardar su posición estratégica, de manera similar mediante tecnologías emergentes, como en su momento el GPS, que se desarrolló con fines militares para luego impactar la vida civil.
- Crecimiento económico: Una economía próspera derivada de la LEO, comparando su potencial con la revolución de internet y un sector espacial comercial dinámico pueden generar una nueva ola de empleos de alta cualificación e impulsar la inversión en áreas como la ciencia de datos, el big data, machine learning, telecomunicaciones, la teledetección, la inteligencia artificial entre otras tecnologías y aplicaciones emergentes. Esto no solo fortalecería las economías china y estadounidense, sino que también crearía un mercado global de bienes y servicios espaciales a nivel orbital y cislunar.
- Cooperación internacional: La cooperación en la LEO presenta complejidades geopolíticas. Para superarlas, se propone el diálogo diplomático regular, la creación de alianzas con naciones afines a través de misiones conjuntas e iniciativas de investigación, y la búsqueda de acuerdos multilaterales. A través de la diplomacia y gobernanza espacial estos acuerdos son fundamentales para establecer normas de comportamiento y mitigar conflictos, asegurando un uso pacífico, responsable, seguro, equitativo y sostenible del espacio. La idea es que la cooperación fomente la paz y la prosperidad, tal como lo ha hecho la EEI.
El dominio en la tecnología espacial se traduce directamente en ventajas estratégicas en la Tierra.
- Mega-constelaciones de satélites: Empresas estadounidenses como SpaceX (Starlink) y sus contrapartes chinas como la red G60 están desplegando miles de satélites en la LEO. Estas redes no solo proporcionan Internet y comunicaciones, sino que son vitales para la vigilancia, el reconocimiento y la comunicación militar. Una red robusta y redundante es clave para la resiliencia en caso de conflicto.
- Control de recursos y puntos estratégicos: La competencia se extiende -en principio- a la Luna y Marte. UU. y China están en una carrera espacial por establecer presencia permanente en la Luna (incluidos asentamientos humanos), especialmente en el polo sur, donde los recursos como el agua en forma de hielo son considerados estratégicos. El país que establezca la infraestructura primero podría influir en las normas de comportamiento, el acceso a recursos y al predominio de poder en el futuro. Tanto China como EE.UU. tienen planes de instalar reactores nucleares en la Luna como parte de sus ambiciosos proyectos lunares. El objetivo principal es proporcionar energía confiable para las futuras bases lunares y misiones prolongadas, especialmente durante las largas noches lunares.
Implicaciones para el Futuro
La nueva carrera espacial intensifica el riesgo de conflicto preexistente entre ambas potencias espaciales, ya que el espacio se considera ahora un dominio de guerra. Una eventual confrontación en la Tierra podría extenderse al espacio, afectando la infraestructura crítica global, como las comunicaciones, la navegación (GPS) y las transacciones financieras, entre otras aplicaciones basadas en sistemas satelitales.
El rápido avance de China en tecnología espacial militar, como lo he señalado en anteriores colaboraciones, es una preocupación significativa para los EE.UU. y sus aliados, ya que desafía la supremacía estadounidense en el “dominio espacial”. El control estratégico del espacio se considera esencial para la disuasión y para la capacidad de proyectar y ejercer poder a nivel global. La extensión de las relaciones de poder en la Tierra a través de la geopolítica tiene correlativo en ciernes en la astropolítica, tema que ya he analizado en esta columna.
En suma, más allá de la seguridad nacional en el contexto de la NCE y la cooperación internacional, el camino hacia la seguridad espacial y la prosperidad económica derivada de la creciente actividad en la LEO -de momento- pasa por un audaz liderazgo estadounidense que combina el ingenio privado con el apoyo gubernamental y un firme compromiso con la cooperación internacional, como lo subrayé en la colaboración titulada: Alcances de la hoja de ruta de la USSF para crear un ambiente seguro y colaborativo en el espacio
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