
La rentabilidad observada del sector aeroportuario en México es consistente con un modelo de negocio intensivo en capital y sujeto a restricciones estructurales significativas, expresaron Alexander Elbittar, director de GAMES Economics; Víctor Hugo Valdes Cervantes, profesor investigador en regulación y competencia económica con especialidad en los sectores de Telecomunicaciones y Transporte Aéreo y Rubén Guerrero, Consultor en GAMES Economics.
De acuerdo con su reporte denominado “Eficiencia de Capital y Riesgo: Comparación Sectorial de Aeropuertos y Aerolíneas en México”, el análisis destacó que lejos de constituir, por sí misma, evidencia de rentas extraordinarias, los retornos reflejan la compensación requerida para sostener inversiones irreversibles de largo plazo, operar bajo condiciones de apalancamiento operativo elevado y enfrentar episodios de deterioro abrupto en la demanda.
La evaluación económica relevante no consiste en comparar niveles absolutos de rentabilidad entre sectores, sino en analizar si los retornos observados son consistentes con el costo de capital y el perfil de riesgo del modelo de negocio, expresaron.
De acuerdo con sus conclusiones de este informe, la evidencia empírica muestra que los márgenes observados se ubican dentro de rangos comparables a los de otros sectores con características de riesgo similares.
Asimismo, la rentabilidad debe interpretarse en un marco intertemporal. Los retornos positivos en fases de madurez cumplen una función de compensación frente a periodos de inversión intensiva y frente a la materialización de shocks adversos.
Esta dinámica es coherente con la naturaleza del capital aeroportuario, caracterizado por su irreversibilidad, su horizonte de recuperación prolongado y la limitada capacidad de ajuste ante caídas de la demanda.
Adicionalmente, la evidencia sugiere que las diferencias de rentabilidad observadas dentro de la cadena del transporte aéreo responden a una distribución desigual del riesgo operativo, más que a mecanismos sistemáticos de transferencia de valor entre sus distintos eslabones.
Mientras que las aerolíneas enfrentan una mayor exposición a costos variables y a presiones competitivas, los aeropuertos operan bajo una estructura de costos más rígida y con una distinta sensibilidad al ciclo económico.
Finalmente, las condiciones de financiamiento del sector refuerzan esta interpretación. El acceso sostenido a deuda en condiciones favorables es coherente con flujos que, aunque sensibles a shocks, presentan un grado de previsibilidad suficiente para sostener proyectos de inversión de largo plazo.
Esto es consistente con un perfil de riesgo acotado en términos relativos y con los niveles de rentabilidad observados. La predictibilidad de los ingresos y la estabilidad de los flujos operativos no deben interpretarse como privilegios regulatorios, sino como condiciones necesarias para el acceso al financiamiento de largo plazo.
La solvencia del sector permite que la infraestructura estratégica nacional sea financiada y modernizada mediante capital privado sin recurrir a recursos públicos.
En conjunto, el desempeño del sector aeroportuario puede entenderse como el resultado de un equilibrio entre riesgo, retorno y necesidades de inversión, determinado por las características estructurales del modelo.
En este sentido, la evidencia es consistente con una relación entre riesgo y rentabilidad alineada con los fundamentos económicos del negocio, en la que los retornos observados contribuyen a sostener la inversión y la operación de infraestructura crítica en el largo plazo, destacaron los analistas.









