
La industria aérea espera que el crecimiento de la demanda de pasajeros se desacelere, al menos así lo demostró una encuesta realizada por el medio Aviation Week entre más de 150 actores del sector —aerolíneas, arrendadores, MROs, fabricantes y proveedores.
El 47% de los consultados ve probable una desaceleración de la demanda, definida como un crecimiento inferior al promedio histórico anual compuesto (CAGR) de entre 3% y 5% en pasajeros-kilómetro transportados (RPK).
Por otra parte, el 77% espera un crecimiento por debajo de ese nivel de referencia durante los próximos dos o tres años, incluso entre muchos de los que se resisten a calificar ese escenario como una desaceleración, quizá porque “reconocerlo exigiría medidas para las que todavía no están preparados”, de acuerdo al reporte.
Son las aerolíneas, entre los segmentos consultados, las que reportan la mayor probabilidad de una desaceleración (un 56%), mientras que los arrendadores registran la menor (17%).
Esta diferencia, explica el autor, refleja una industria cuyos incentivos apuntan en direcciones distintas, sin consecuencias para aquellos que se encuentran más alejados de la presión.
Dentro de las operadoras, la primera decisión para hacer frente a una probable desaceleración de la demanda será dejar aviones en tierra o retirarlos (56%).
Si bien los arrendadores son quienes menor preocupación mostraron ante una posible desaceleración, estos enfrentarían una exposición más compleja de lo que su confianza sugiere.
El problema para este sector es que sus activos, háblese de aviones, más antiguos podrían perder valor si las jubilaciones de aeronaves se aceleran.
Por otro lado, los arrendadores se encuentran entre los actores con mayor acceso a datos dentro de la industria, lo que, en teoría, les otorga una capacidad de alerta temprana de la que carecen otros segmentos.
¿Cómo se van a preparar?
La encuesta arrojó que el 77% de los participantes podría ajustar sus estrategias en un plazo de seis meses en respuesta a una desaceleración de la demanda, mientras que el estudio señaló que “la industria podría estar sobreestimando su capacidad de adaptación y que la ausencia de preparativos visibles en la actualidad hace que esa confianza excesiva sea aún más pronunciada, no menos”
El reporte mencionó que en los últimos años se ha buscado acelerar la producción de aviones y ahora reducir este ritmo conlleva sus propios costos y disrupciones, además de que se corre el riesgo de enviar señales contradictorias a la cadena de suministro sobre los compromisos a largo plazo.
Como recomendaciones a las aerolíneas ante una posible desaceleración de la demanda se habla de revisar rentabilidad de rutas y ajustar flotas.
A los fabricantes se les dice que aumenten la producción con cautela y dar claridad sobre futuros programas de aviones mientras que a los arrendadores se les sugiere realizar pruebas de estrés financiero, modelar escenarios de retiro acelerado y reequilibrar su portafolios.







