
Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), organismo descentralizado de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), afirmó que mantiene una red nacional especializada para el suministro de combustibles de aviación, mediante la cual atiende las necesidades de abastecimiento de operadores nacionales e internacionales.
Explicó que la infraestructura local está integrada por 52 estaciones de combustibles y un punto de suministro ubicados en aeropuertos estratégicos del país, desde donde el organismo distribuye principalmente turbosina y gasavión bajo procedimientos de seguridad, control de calidad y eficiencia operativa.
La operación se encuentra respaldada por un Sistema de Gestión de Combustibles que incorpora estándares internacionales como ISO 9001 e ISO 14001, además de procesos de mejora continua enfocados en seguridad laboral, innovación tecnológica, eficiencia operativa y capacitación especializada del personal.
ASA dispone además de un parque vehicular conformado por 447 unidades especializadas, entre las que se encuentran 266 autotanques, además de dispensadores y vehículos auxiliares utilizados a lo largo de las distintas etapas de abastecimiento.
La cadena logística inicia con la recepción del combustible procedente de refinerías o terminales de almacenamiento operadas por Petróleos Mexicanos (Pemex), desde donde es incorporado a la logística de transporte hacia los aeropuertos.
Posteriormente, el producto es trasladado mediante autotanques hasta las estaciones de combustibles ubicadas en las terminales aéreas, bajo procedimientos regulados destinados a preservar las características y calidad del combustible durante su transporte.
Los autotanques utilizados para trasladar combustible hacia las instalaciones aeroportuarias cuentan con capacidades de entre 42 mil y 62 mil litros.
En el caso de la Estación de Combustibles de México, la turbosina también puede recibirse mediante un ducto, infraestructura que permite fortalecer la eficiencia logística al reducir parte de la dependencia del transporte terrestre para el ingreso del combustible a la instalación.
Una vez recibido, el combustible es almacenado en tanques especializados equipados con sistemas de seguridad, control operativo y protección ambiental.
Durante todo el proceso, ASA realiza inspecciones y pruebas para verificar la calidad del producto, desde su recepción hasta la entrega final a las aeronaves, conforme a las normas nacionales e internacionales aplicables.
Tras permanecer almacenado y superar los controles correspondientes, el combustible es transferido a los vehículos de suministro de ASA, que tienen capacidades de entre 2 mil y 40 mil litros.
Estas unidades trasladan posteriormente la turbosina o el gasavión hasta las plataformas aeroportuarias, donde se efectúa el abastecimiento directo de las aeronaves mediante autotanques y dispensadores equipados y certificados para este tipo de operaciones.
El proceso comprende así cinco etapas principales: recepción, transporte, almacenamiento, control de calidad y suministro final a la aeronave, dentro de una cadena logística en la que la seguridad y la trazabilidad del combustible resultan fundamentales para las operaciones aéreas.
La infraestructura de ASA constituye un componente relevante para el funcionamiento del sistema aeroportuario mexicano, debido a que el suministro oportuno de combustibles es indispensable para mantener la continuidad de las operaciones y la conectividad aérea.







