
Con la tercera ronda bilateral de negociaciones sobre el T-MEC en marcha esta semana, México enfrenta el reto de volverse un socio difícil de reemplazar para Estados Unidos y tiene en la industria aeroespacial una forma de hacerlo.
De acuerdo a un análisis publicado por el medio Arena Pública, nuestro país no puede impedir que el vecino del norte eleve aranceles, subsidie la relocalización de fábricas o utilice el mismo T-MEC como instrumento de presión, pero sí está en sus manos aumentar el costo de excluirnos de las cadenas de producción regionales.
La industria aeroespacial en México ha construido una integración tan fuerte que, de acuerdo al estudio, no se puede desmantelar “mediante una orden presidencial ni trasladarse de un país a otro en cuestión de meses”.
“En ese sentido, el sector representa una suerte de ‘escudo aeroespacial’: no una inmunidad frente a Donald Trump, sino una estructura productiva en la que castigar a México también puede encarecer, retrasar o paralizar parte de la producción estadounidense”, explica el texto de Arena Pública.
El estudio ahonda en que el objetivo de la política industrial mexicana debería ser reproducir esa lógica en más actividades, es decir, no solo atraer fábricas, sino ocupar funciones cuyo reemplazo implique años, inversiones adicionales y riesgos para las mismas compañías de Estados Unidos.
Durante décadas, nuestro país compitió con una fórmula más que conocida: salarios más bajos, cercanía con EU, tratados comerciales y capacidad para ensamblar grandes volúmenes.
Dicho modelo fue el causante de poder construir una “extraordinaria plataforma exportadora”, pero por otro lado dejó amplias zonas de la manufactura expuestas a los cambios políticos en Washington.
Bajo este marco, un arancel puede desaparecer la ventaja salarial y un subsidio cambiar la localización de una planta, pero la ventaja de la industria aeroespacial no solo está en el costo laboral, también en factores como procesos certificados, maquinaria especializada, talento y relaciones de proveeduría a largo plazo, entre otros.
Actualmente México tiene alrededor de 386 empresas aeroespaciales distribuidas en 19 estados y el ecosistema completo genera 60 mil empleos directos y más de 190 mil indirectos.
La Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera del INEGI reportó en mayo pasado unos 36 mil 73 trabajadores dependientes solo en plantas de manufactura o ensamble de aeropartes.
De acuerdo a la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial (FEMIA), en 2024 la producción del sector alcanzó los 11 mil 700 millones de dólares (mdd) y para 2029 el valor total de producción y mercado llegaría a los 22 mil 700 mdd.
La manufactura representa el 79% de los ingresos del sector, mientras que el mantenimiento avanzado, reparación y revisión (MR) un 10% y servicios de ingeniería y diseño el 11% restante.
Para revisar el análisis completo visita este enlace: https://newsletter.arenapublica.com/p/sunday-la-mejor-defensa-frente-a-trump-la-leccio-n-de-la-industria-aeroespacial?utm_source=newsletter.arenapublica.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=sunday-la-mejor-defensa-frente-a-trump-la-leccion-de-la-industria-aeroespacial&_bhlid=869117fe945655b1c492369408e71408e95d6326







