
Ulises Gutiérrez y Pablo Chávez
Promesas no cumplidas, sanciones internacionales y sobrecostos operativos fueron algunas de las consecuencias de las decisiones tomadas para el sistema aeroportuario del centro del país, coincidieron especialistas aeronáuticos que participaron este jueves en el Primer Diálogo sobre los Servicios Aeroportuarios del Valle de México, organizado por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias.
Entre las principales acciones está la de construir el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) en lugar de Texcoco, y las subsecuentes decisiones que tomó la administración de Andrés Manuel López Obrador para impulsarlo, entre ellas mandar ahí la carga dedicada que había en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y reducir los slots por hora de 61 a 44.
“Estas dos decisiones provocaron una serie de protestas en el Departamento de Transporte (DOT), porque hay una serie de términos negociados en el tratado bilateral (del 2015) en los que, si se va a tomar una decisión se tiene que consensuar en el otro país, en este caso Estados Unidos”, recordó Rosario Avilés, periodista especializada en aviación.
La ponente destacó que, en su momento, el Gobierno federal minimizó las consecuencias de sus acciones, por ello, el DOT exigió el año pasado a las aerolíneas mexicanas enviar por adelantado sus itinerarios de vuelo a EU para su autorización; además, canceló 11 rutas del AIFA a destinos estadounidenses y negó el aumento de rutas y frecuencias desde el AICM.
Por su parte, José Alfredo Covarrubias, secretario general del Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo (SINACTA), afirmó que el AIFA vino a reducir en un 11% la capacidad del espacio aéreo del Valle de México, todo lo contrario a lo que se esperaba con la terminal en Santa Lucía.
“Antes, solo con el AICM, cabían 61 aeronaves por hora e inclusive indebidamente llegábamos a 65 y ahorita estamos en 44 por razones de seguridad y porque compartimos el mismo espacio con el AIFA”, explicó el controlador aéreo. “Esperábamos que con dos aeropuertos crecería el número de aeronaves para provecho de la población y resultó todo lo contrario”.
María Larriva, especialista en tráfico aéreo e incidentes y accidentes, agregó que el Centro de Investigación Mitre, mediante un estudio, recomendó no construir otro aeropuerto en la zona norte del Valle de México, ya que esto saturaría el espacio aéreo e implicaría más costos operativos a las aerolíneas.
“Cuando mucho entre los dos aeropuertos van a manejar la capacidad que tenía el AICM, pero con muchas millas más a volar por avión (al AIFA), que se traducen en tiempo, dinero, esfuerzo y tecnología”, comentó.
Larriva agregó que el rediseño del espacio aéreo, contando también a Toluca, que se hizo tras el AIFA tiene “fallas importantes” de seguridad, pues hay partes donde los aviones están casi sin separación, lo que incrementa la carga de trabajo de los controladores y los riesgos de un accidente.
Una opción más viable era concentrar todas las operaciones en un solo hub en lugar de varios aeropuertos, como sucede en Atlanta o Estambul.
Piden mejorar el AICM
Darle una verdadera importancia al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México no solo es un tema regional o dedicado a los habitantes de la capital, sino que se trata de un punto importante para potenciar el desarrollo y crecimiento económico del país, sostuvo Jesús Ramírez Stabros, ex secretario general de ASPA.
“Se habla del aeropuerto de la Ciudad de México, pero es el nodo fundamental de todo el sistema aeroportuario nacional, de la movilidad, de la competitividad aeronáutica. De eso estamos hablando, es el aeropuerto fundamental para el futuro y desarrollo de México”, relató.
El aviador afirmó que a pesar de tener el AIFA operativo se sigue “donde empezamos”, pues no hay una terminal que garantice al país “la viabilidad, continuidad y competitividad para hacer las cosas bien y crecer”.
Luis Francisco Robledo, ingeniero hidráulico, propuso que el AICM debe construir un túnel subterráneo y una planta de bombeo para hacerle frente a las lluvias, proyecto que él mismo propuso hace 15 años cuando fue consultado por directivos de Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA).
El especialista cree que este proyecto tardaría unos 4 años en completarse y tendría un costo de 4 a 5 mil millones de pesos.







