
La industria aérea enfrentará en 2026 cinco riesgos principales: la fragmentación de políticas, disrupciones en la cadena de suministro, impactos del cambio climático, amenazas cibernéticas y un entorno macroeconómico complejo, advirtió Marie Owens Thomsen, vicepresidenta senior de Sostenibilidad y economista en jefe de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA).
La directiva recordó que, pese a las amenazas arancelarias del año pasado, las aerolíneas lograron una ganancia neta récord de 39 mil 500 millones de dólares (mdd); sin embargo, subrayó la fragilidad financiera del sector, ya que una sola petrolera puede generar utilidades equivalentes a las de toda la industria aérea y los márgenes netos siguen siendo bajos: se estima un 3.9% en 2026, sin haber superado nunca el 5%.
El primer riesgo es la fragmentación de políticas, derivada del debilitamiento del sistema multilateral posterior a la Segunda Guerra Mundial y del avance de enfoques de “primero yo”, los cuales tienen escasa consideración por su impacto en redes globales.
En segundo lugar están las disrupciones en la cadena de suministro, reflejadas en un rezago histórico en pedidos de aeronaves, cuyo desajuste entre oferta y demanda podría resolverse hasta entre 2031 y 2034.
Owens Thomsen señaló que el cambio climático y la volatilidad de los precios de materias primas afectan a la agricultura, la infraestructura y el comercio global, y advirtió que alcanzar el objetivo de cero emisiones netas en 2050 requiere políticas estables y financiamiento confiable.
En cuarto lugar alertó sobre el aumento de las amenazas cibernéticas, potenciadas por la inteligencia artificial, que incrementan los riesgos de desinformación, pérdida de privacidad y vulnerabilidad de infraestructuras críticas.
Finalmente, se encuentra la perspectiva macroeconómica, esto por el valor del dólar dentro de la economía global, aunque esta divisa a muy largo plazo cuenta con una tendencia a la depreciación.
“Un dólar más débil suele beneficiar a los países cuya base no es esta moneda, ya que pagan menos en moneda local por su deuda y comercio denominados en dólares. Esto es especialmente relevante para el transporte aéreo, donde más del 50% de la estructura de costos está denominada en dólares”, expuso la especialista de IATA.
La economista subrayó que, pese a la limitada flexibilidad en políticas públicas, la combinación de transición energética y transporte aéreo ofrece una estrategia de crecimiento con alto potencial, capaz de impulsar el comercio, la innovación y la productividad. Actualmente, la aviación sostiene 87 millones de empleos y aporta el 4% del PIB mundial.







