
La industria de la aviación no ocultó su preocupación por los nuevos aranceles promovidos por el presidente Donald Trump a los aviones, motores y repuestos que lleguen a Estados Unidos, decisión que pondría en riesgo la seguridad aérea además de la cadena de suministros.
El pasado 3 de junio, la Casa Blanca publicó una declaración del mandatario en la que, tras revisar información proporcionada por su gabinete, determinó que desde el 4 de junio “es necesario aumentar aún más los aranceles vigentes sobre el acero y el aluminio, y sus derivados, para evitar que estas importaciones sigan amenazando la seguridad nacional”.
De acuerdo al documento, la tasa arancelaria adicional subirá del 25% al 50% ad valorem, excepto para los productos del Reino Unido, que quedarán al 25%, pero sujetos a una revisión el 9 de julio para saber si aumentarán el doble.
“La IATA está presentando comentarios y esperamos que la administración Trump reconozca que esto no sólo interrumpiría la aviación internacional, sino que también es una medida miope, dado que Estados Unidos es el mayor exportador de estos productos en el mundo”, expresó Doug Lavin, vicepresidente de Norteamérica para la IATA, a reporteros durante la 81° reunión anual del organismo en India, postura que dio antes de que Trump anunciara los cambios.
Desde abril, los actores de la industria ya enfrentan un 10% extra de aranceles sobre casi todos los aviones y piezas que ingresan a Estados Unidos, luego de la ola masiva de nuevas tarifas que Trump impuso al mundo, por lo que el nuevo aumento los golpeara más.
Incluso la Asociación de la Industria Aeroespacial (AIA), la cual representa a fabricantes como Boeing, Airbus, RTX, GE Aerospace, entre otras empresas, instó, mediante una carta al Departamento de Comercio, a extender el período de comentarios públicos sobre la Sección 232 por 90 días y no imponer nuevos aranceles durante al menos 180 días.
“Ninguna otra industria manufacturera se alinea de manera tan integral con la visión del presidente Trump para una economía basada en la producción nacional”, escribió Dak Hardwick, vicepresidente de Asuntos Internacionales de la AIA, en la misiva. “Nuestra industria crea empleos manufactureros bien remunerados en los 50 estados, lidera las exportaciones globales gracias a la innovación tecnológica y es vital para la economía y la seguridad nacional de Estados Unidos”.
La AIA resaltó que la industria respalda a más de 100,000 empresas y 2.2 millones de trabajadores estadounidenses y que durante el 2023 el sector aeroespacial comercial generó 545,200 millones de dólares (mdd) en producción y contribuyó con 284,100 mdd al PIB.
Reuters publicó que, por su parte, Airlines for America (A4A), el grupo que representa a American, United, Delta y otras aerolíneas de Estados Unidos, advirtió que los aranceles podrían aumentar los precios de los boletos de avión y las tarifas de envío.
“Inyectar mayores costos en el sector de la aviación comercial debilitará nuestra seguridad económica y nacional y tendrá un impacto material y debilitante en la capacidad de la industria nacional de aviación comercial para crecer, competir, innovar e invertir”, se puede leer en comentarios presentados al Departamento de Comercio, de acuerdo a documentos vistos por la agencia de noticias.
La misma A4A advirtió que los aranceles podrían desmantelar la cadena de suministro aeronáutica, que apenas está recuperándose, incrementar la entrada de piezas falsificadas al mercado y provocar una cascada de desafíos y consecuencias no deseadas.
Trump ha sido presionado tanto por las aerolíneas y los fabricantes para que restablezca un régimen libre de aranceles bajo el Acuerdo sobre Aeronaves Civiles de 1979, en el cual el sector estadounidense disfrutaba de un superávit comercial anual de 75,000 mdd.







