
El aeropuerto de Lyon-Saint Exupéry alcanzó el nivel máximo 5 del Programa de Acreditación de Huella de Carbono en Aeropuertos (ACA) del Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI), lo que lo convierte en la primer terminal aérea francesa con más de 10 millones de pasajeros anuales en obtener este reconocimiento.
El plan de acción medioambiental del aeropuerto, impulsado por VINCI Airports desde que asumió la operación en 2016, permitió reducir en un 94% las emisiones directas de dióxido de carbono en los alcances 1 y 2 entre 2013 y 2024. Entre las medidas adoptadas se encuentran la producción de electricidad solar para autoconsumo, el uso de iluminación LED y el suministro de electricidad con garantías de origen.
Además, se concretó la transición al biogás para calefacción, la recuperación de calor mediante cogeneración, la electrificación de la flota de vehículos y la renovación de los sistemas de climatización para evitar fugas de gases refrigerantes.
El aeropuerto alcanzó en 2025 la meta de emisiones netas cero, un año antes de lo previsto. Su compromiso se centra ahora en mantener sus emisiones por debajo de las 500 toneladas de CO2 equivalente anuales y compensar el resto a través de proyectos locales de reforestación certificados con la etiqueta Low Carbon Label. Estas iniciativas se desarrollan en colaboración con el departamento del Ródano y la Oficina Nacional de Bosques en la región de Beaujolais.
La acreditación Nivel 5 reconoce no sólo la reducción de emisiones directas del aeropuerto, sino también su apoyo a terceros en la descarbonización de actividades relacionadas con la aviación, como operadores y proveedores de servicios. El programa de sostenibilidad incluye proyectos de energías renovables, nuevas infraestructuras y la distribución de combustibles sostenibles.
Entre las medidas en marcha se encuentra la construcción de plantas fotovoltaicas con una capacidad de 25 MWp para 2025, de los cuales 20 MWp se inyectarán a la red eléctrica regional y 5 MWp se destinarán al consumo propio. También se contempla la instalación de una estación de hidrógeno Hympulsion, inaugurada en junio, que abastece a vehículos ligeros en cooperación con la región de Auvernia-Ródano-Alpes.
El plan incluye además la electrificación de las flotas terrestres con 850 puntos de recarga en los aparcamientos del aeropuerto para 2026, la modulación de tasas de aterrizaje para incentivar el uso de aeronaves con menores emisiones, la disponibilidad de combustibles sostenibles de aviación (SAF) a partir de 2025 en cumplimiento del reglamento europeo ReFuel y la futura producción de combustibles sintéticos mediante un acuerdo con H2V e Hy2gen.







