
La Dirección General de Aeronáutica Civil de Chile (DGAC) brindó asistencia técnica a la Comisión de Investigación de Accidentes de Aviación (CIAA) de Perú para analizar el accidente de una aeronave Cessna 208B Grand Caravan, matrícula OB-2001, ocurrido el 1 de agosto de 2026 en el sector de Pueblo Viejo, Nasca.
El avión realizaba un vuelo turístico sobre las Líneas y Geoglifos de Nasca, en el sur peruano. La colaboración se centró en la revisión de antecedentes operacionales, los procedimientos de vuelo y los factores humanos relacionados con la seguridad aérea.
La participación chilena respondió a una solicitud de la Oficina Regional Sudamericana de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), en el marco del Mecanismo Regional de Cooperación AIG de Sudamérica (ARCM), que promueve el intercambio de conocimientos y recursos entre los organismos encargados de investigar accidentes de aviación. La delegación realizó labores presenciales del 30 de septiembre al 9 de octubre y regresó a Chile el día 11 de ese mes.
El equipo de la DGAC estuvo integrado por Julián A. Alonso, encargado de la Sección de Investigación de Accidentes y especialista en operaciones aéreas, y Andrea Astorga, psicóloga especializada en factores humanos.
Alonso examinó información sobre la planificación y ejecución del vuelo, los procedimientos aplicables, la capacitación y la estandarización de las tripulaciones, además de contrastar los documentos y testimonios con las verificaciones en terreno.
Astorga contribuyó al análisis de aspectos como la percepción, la toma de decisiones, la carga de trabajo, las comunicaciones, la supervisión y la interacción entre el personal y los procedimientos operacionales.
Los especialistas trabajaron con la CIAA peruana, presidida por Carlos Portocarrero Bustamante, bajo la coordinación técnica de Carlos Cordero Paredes, investigador encargado del caso. Entre las actividades destacaron la revisión del avance de las pesquisas, la inspección de los restos de la aeronave en Pisco y las entrevistas técnicas con representantes del operador y personal de vuelo.
También intercambiaron criterios sobre la metodología de investigación y señalaron aspectos que requieren comprobaciones adicionales para las siguientes etapas.
La asistencia se desarrolló conforme a los principios del Anexo 13 de la OACI, que establece normas y métodos para la investigación de accidentes e incidentes de aviación. Este marco busca identificar oportunidades para prevenir futuros sucesos, sin atribuir culpas ni determinar responsabilidades individuales. Por ello, el análisis distingue entre hechos comprobados, hipótesis que requieren verificación y conclusiones respaldadas por evidencia.
La autoridad peruana conserva la responsabilidad exclusiva del caso, por lo que la participación chilena no constituye una determinación anticipada de las causas ni de los factores que pudieron contribuir al accidente.









