
La iniciativa DESTINATION 2050, que agrupa a aerolíneas, aeropuertos, proveedores de servicios de navegación aérea y fabricantes de aeronaves y equipos en Europa, pidió cambios a la propuesta de revisión del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea (EU ETS) para la aviación.
El grupo reiteró su compromiso con alcanzar emisiones netas cero de CO2 en 2050, pero advirtió que algunas disposiciones planteadas por la Comisión Europea podrían afectar la competitividad de la aviación europea y limitar la efectividad de las medidas de descarbonización.
DESTINATION 2050 señaló que la política climática debe avanzar junto con la competitividad y la conectividad del continente, por lo que pidió a los legisladores europeos garantizar certidumbre para las inversiones, promover la innovación y basar las nuevas obligaciones en evidencia científica validada y en su viabilidad operativa.
Una de las principales solicitudes es reformar y ampliar los apoyos destinados al combustible de aviación sostenible (SAF). El sector manifestó preocupación por la reducción prevista de los niveles de apoyo para distintas categorías de SAF y por la eliminación progresiva, después de 2029, de los incentivos para los biocombustibles sostenibles producidos a partir de residuos.
También rechazó que los apoyos estén condicionados a un criterio de producción “Made in Europe” y pidió que el esquema sea coherente con el Reglamento ReFuelEU Aviation y con la tercera revisión de la Directiva de Energías Renovables (RED III).
“Pedimos un apoyo más sólido y de mayor plazo para las asignaciones de SAF”, indicó DESTINATION 2050.
La organización también solicitó que 100% de los ingresos obtenidos mediante la subasta de derechos de emisión correspondientes a la aviación sean reinvertidos en el propio sector para financiar su descarbonización, modernización tecnológica y competitividad.
En materia geográfica, DESTINATION 2050 se opuso a extender unilateralmente el EU ETS a rutas fuera del Espacio Económico Europeo (EEE), al considerar que una medida de este tipo podría generar distorsiones competitivas, fragmentación regulatoria y fugas de carbono.
En su lugar, respaldó el fortalecimiento del Plan de Compensación y Reducción de Carbono para la Aviación Internacional (CORSIA), desarrollado por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), como mecanismo global para atender las emisiones de la aviación internacional.
Otra de las propuestas consiste en crear un sistema de “book-and-claim” que permita atribuir los beneficios ambientales del SAF a los compradores independientemente del lugar físico en el que se suministre el combustible. El objetivo es responder a la disponibilidad desigual de SAF entre los distintos mercados europeos.
DESTINATION 2050 pidió además ampliar el acceso de la aviación al Fondo de Innovación de la Unión Europea y al Banco de Descarbonización Industrial, con recursos dirigidos al desarrollo y maduración de tecnologías como sistemas de propulsión más eficientes, mejoras aerodinámicas, materiales avanzados y aeronaves híbridas y eléctricas.
El sector también solicitó incentivos para tecnologías de captura y utilización de carbono (CCU), así como para sistemas de remoción de carbono, mediante programas de investigación, inversiones tecnológicas y mecanismos financieros que reduzcan el riesgo de los proyectos.
Respecto a los efectos climáticos de la aviación no relacionados con el CO2, la organización pidió cautela antes de establecer incentivos vinculados con la prevención de estelas de condensación.
DESTINATION 2050 consideró que todavía existe incertidumbre científica en torno a la capacidad de predecir la formación de estelas durante la planificación de los vuelos y señaló que las rutas reales están condicionadas por factores meteorológicos y operativos en tiempo real.
Por ello, sostuvo que las estrategias para evitar estelas de condensación deben incorporarse a la regulación únicamente cuando exista suficiente respaldo científico y se haya demostrado su viabilidad operativa en el conjunto del sistema de aviación.
El posicionamiento fue suscrito por representantes de Airlines for Europe (A4E), el Consejo Internacional de Aeropuertos para Europa (ACI Europa), la Asociación de Industrias Aeroespaciales, de Seguridad y Defensa de Europa (ASD), la Organización de Servicios de Navegación Aérea Civil (CANSO) y la Asociación de Aerolíneas de las Regiones Europeas (ERA).









