
En el contexto de la crisis energética global, la Asociación de Representación Internacional de Aerolíneas en Europa (AIRE) dio a conocer su postura sobre las medidas de intercambio de combustible de aviación impulsadas en la Unión Europea, destacando sus posibles implicaciones operativas y económicas para la industria aérea.
Durante una entrevista transmitida por la BBC, Michael Harrington, presidente y director general de AIRE, señaló que el sector enfrenta una presión creciente derivada principalmente del aumento sin precedentes en los precios del combustible de aviación, más allá de los desafíos logísticos asociados a su distribución.
“Si bien las aerolíneas pueden adaptarse operativamente a interrupciones locales en el suministro, el verdadero reto es el nivel actual de precios, que está generando una carga financiera significativa”, explicó.
De acuerdo con el directivo, el costo del combustible ha pasado de aproximadamente 700 a más de 1,200 dólares por tonelada en diversas regiones, lo que agrava la situación de las aerolíneas en un momento en que aún arrastran más de 40 mil millones de euros (mde) en deuda acumulada tras la crisis provocada por la pandemia de COVID-19.
Harrington advirtió que este entorno podría traducirse en un incremento en las tarifas aéreas, afectando la demanda de pasajeros, así como en impactos negativos para el turismo y el empleo, particularmente en la antesala de la temporada alta de verano en Europa.
No obstante, el organismo mantiene una postura cautelosamente optimista. El directivo subrayó que, en caso de estabilizarse el suministro global de combustible y moderar los precios, el sector aéreo podría recuperar su ritmo de crecimiento en el corto plazo, en un escenario que continúa estrechamente ligado a la evolución de los mercados energéticos internacionales y a las políticas adoptadas por los gobiernos europeos.







