
Para el 2045 la inteligencia artificial (IA) estará tan ligada a los viajes aéreos que se encargará de hacer los itinerarios, facilitar tarifas personalizadas y hasta contrarrestar los efectos de una infraestructura insuficiente, de acuerdo a OAG.
El director de operaciones de la empresa de análisis de aviación, Filip Filipov, publicó un artículo en el que enumera 10 apuestas al respecto, siendo la primera el que la IA absorberá la carga de la investigación de viajes, esto al considerara que los “humanos somos perezosos” y cada vez más esta parte de los traslados es más compleja y demandante.
La segunda apuesta es que esta herramienta será el “amortiguador del estrés” ante los contratiempos como mal clima, retrasos o disrupciones operativas, pues anticipará problemas, reprogramará vuelos o gestionará reembolsos.
En tercer lugar está que la IA se encargará de la búsqueda de boletos más bajos, en la que habrá acceso a ofertas privadas y basadas en programas de lealtad.
“Más importante aún, la IA conversacional aporta señales profundas de intención —presupuesto, flexibilidad, lealtad, preferencias— que permiten una verdadera personalización”, explicó Filipov.
Si bien la IA podrá recomendar muchas opciones, seguiremos siendo nosotros los que tomemos la última decisión, esto de acuerdo a la cuarta apuesta del artículo, mientras que la quinta se enfoca en la posibilidad que esta herramienta proponga experiencias basadas en los intereses personales de los viajeros.
En sexto lugar viene que la IA integrará la oferta de viajes, la cual suele estar fragmentada entre aerolíneas, hoteles, movilidad y servicios. Si bien no consolidará la oferta, sí unificará la experiencia al ensamblar itinerarios, detectar restricciones, optimizar combinaciones y gestionar disrupciones entre proveedores como un solo flujo coherente.
El séptimo se habla de la capacidad de la IA para optimizar la asignación de aeronaves, el uso de puertas, las rotaciones de tripulación y los procesos de escala y salida, anticipando cuellos de botella antes de que ocurran, y con ello se hará frente a que la infraestructura no escale al mismo ritmo que la demanda.
La apuesta ocho es que la IA redirigirá a los viajeros hacia mejores alternativas ante el sobreturismo y como penúltimo punto está que los clientes siempre buscarán proveedores confiables, por lo que la calidad de los datos será decisiva.
Finalmente, esta herramienta favorecerá a las incertidumbres sobre las startups, las cuales gracias a ella seguirán innovando.







