
La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) actualizó su análisis sobre los cuellos de botella en la cadena de suministro aeroespacial, en el que señala que la disponibilidad de aeronaves continúa siendo una de las limitaciones más significativas para el crecimiento de la industria, de acuerdo con su reciente perspectiva global.
Aunque las entregas de aeronaves nuevas comenzaron a repuntar hacia finales de 2025 y se prevé una aceleración en la producción durante 2026, se estima que la demanda superará con creces la disponibilidad de aeronaves y motores.
El organismo expresó que la normalización del desajuste estructural entre las necesidades de las aerolíneas y la capacidad de producción no se espera antes del periodo 2031–2034, debido a las pérdidas irreversibles en entregas acumuladas durante los últimos cinco años y a una cartera de pedidos que ha alcanzado niveles récord.
El déficit acumulado de entregas supera ya las 5,300 aeronaves, mientras que la cartera de pedidos ha sobrepasado las 17,000 aeronaves, lo que representa casi el 60% de la flota activa. Históricamente, este porcentaje se mantenía entre el 30% y 40%. Esta cifra equivale a casi 12 años de producción al ritmo actual.
La edad promedio de la flota global ha aumentado a 15.1 años; es decir, 12.8 años para aeronaves de pasajeros, 19.6 años para carga y 14.5 años para fuselajes anchos.
Además existen más de 5,000 aeronaves en almacenamiento por diversas razones, uno de los niveles más altos registrados, a pesar de la escasez crítica de aviones nuevos.
“Las aerolíneas están sintiendo el impacto de los problemas en la cadena de suministro aeroespacial en todos sus frentes. Mayores costos de arrendamiento, menor flexibilidad en la programación, retrasos en avances sostenibles y una creciente dependencia de aeronaves subóptimas son algunos de los desafíos más evidentes”, afirmó Willie Walsh, director general de la IATA.
Agregó que estos problemas les impide mejorar sus ingresos, su desempeño ambiental y la atención al cliente.
“A su vez, los viajeros enfrentan tarifas más altas debido al desajuste entre oferta y demanda. No debe escatimarse ningún esfuerzo para acelerar soluciones antes de que el impacto sea aún mayor”, aseveró el directivo.
A medida que persisten los cuellos de botella en la producción, surgen nuevos desafíos e impactos como los retrasos en entregas, donde la producción de fuselajes supera a la de motores, generando aeronaves completas que deben permanecer en tierra hasta que se disponga de motores.
Los procesos de certificación de nuevos modelos se han extendido de 12–24 meses a entre 4 y 5 años, retrasando su incorporación a la producción, especialmente en el segmento de largo alcance.
Por otro lado, las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China han derivado en aranceles sobre metales y componentes electrónicos, agravando algunos cuellos de botella e incrementando costos de mantenimiento.
También destacó la escasez de mano de obra calificada, particularmente en la fabricación de motores y componentes, lo que limita los planes de incremento de producción.
De esta manera, la fragilidad de la red de suministro aeroespacial —dependiente en muchos casos de un número limitado de proveedores críticos— se ve agravada por la incertidumbre económica, los cambios en regímenes arancelarios y mercados laborales ajustados. Pequeñas disrupciones pueden escalar rápidamente a demoras importantes.
La IATA aseguró que el envejecimiento de la flota ralentiza la mejora en eficiencia de combustible: históricamente, la eficiencia mejoraba en torno a un 2.0% anual. En 2025 bajó al 0.3% y se proyecta en apenas 1.0% para 2026.
Mientras que la situación de la flota de carga presenta riesgos adicionales: La reconversión de aviones de pasajeros a cargueros ha disminuido, ya que las aerolíneas extienden su uso comercial más allá de lo previsto; La producción de nuevos cargueros fuselaje ancho enfrenta demoras significativas; y Las aeronaves de carga antiguas, mantenidas en operación por más tiempo, se acercan a sus límites técnicos de vida útil.
Un estudio reciente de IATA y la firma Oliver Wyman estima que los cuellos de botella en la cadena de suministro generarán pérdidas superiores a los 11 mil millones de dólares (mdd) para la industria aérea en 2025, impulsadas por cuatro factores clave: Costos excedentes de combustible (aprox. 4,200 mdd); Mayores costos de mantenimiento (3,100 mdd); Aumento en arrendamiento de motores (2,600 mdd), y Costos por inventario excedente (1,400 mdd).
Para acelerar soluciones, el estudio sugiere flexibilizar el mercado posventa: facilitar que los servicios de Mantenimiento, Reparación y Operaciones (MRO) reduzcan su dependencia de licencias comerciales controladas por fabricantes originales (OEM), y permitir el acceso a fuentes alternativas de materiales y servicios.
Mejorar la visibilidad de la cadena de suministro: implementar monitoreo profundo en todos los niveles de proveedores para anticipar riesgos, eliminar ineficiencias y fortalecer la resiliencia mediante mejores datos y herramientas.
Aprovechar los datos para mantenimiento predictivo: fomentar el uso compartido de datos de mantenimiento, la agrupación de repuestos y plataformas colaborativas que optimicen el inventario y reduzcan tiempos fuera de servicio.
Expandir la capacidad de reparación y producción de repuestos: acelerar aprobaciones de reparación, promover piezas alternativas y materiales de segunda mano certificados (USM), e incorporar manufactura avanzada para reducir cuellos de botella.







