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30/09/2020

Capítulo XI al estilo americano

Redacción A21 / Domingo, 7 Junio 2020 - 20:26

Artículo invitado

Autor: Francisco Gomez Ortigoza 

¿Qué es la bancarrota en EE.UU.?

La quiebra o bancarrota es un hecho desafortunado en la dinámica financiera de los negocios, que provoca que algunas empresas no tengan suficiente flujo de caja o crédito para pagar sus deudas u operar su negocio y estas pueden solicitar protección legal a un Juez de quiebras en los Estados Unidos que evaluará los activos y pasivos del deudor, protegiendo a la empresa y sus acreedores bajo el Código de Quiebras de los Estados Unidos, cuyo espíritu es dar a un ente económico en esa situación la posibilidad de un "nuevo comienzo" financiero al ayudar a las empresas a eliminar o pagar su deuda bajo la dirección y protección del tribunal de bancarrota.

¿Cómo una corporación extranjera se acoge al código de bancarrota en EE.UU.?

El código de quiebras en los Estados Unidos en el Capítulo 11 establece amplios parámetros que permiten la admisión del procedimiento en la corte de quiebras americana, en pocas palabras, las reglas de admisión establecen que, si la empresa cuenta con domicilio, lugar de negocios o simplemente cuenta con activos en los Estados Unidos, esa empresa puede solicitar la supervisión de la corte para reestructura de sus finanzas y operaciones.

No existe un umbral o cantidad mínima de activos para ser elegible a este beneficio, se han visto casos donde con cantidades relativamente pequeñas de dinero, incluso depósitos retenidos en la firma legal contratada para el procedimiento en los Estados Unidos, técnicamente pueden calificar como activos en los Estados Unidos para ser un deudor que busque acogerse al Capítulo 11.

Para esta situación, abordaremos los capítulos 7 y 11 de dicha Ley.

Capítulo 7 – Liquidación

Es el tipo de presentación a corte de bancarrotas más común en los Estados Unidos ya que permite eliminar toda la deuda liquidable a cambio de entregar todos los activos no exentos a un fideicomisario de bancarrota designado por la corte para la liquidación del negocio y éste se aboca a vender los activos y dividir los ingresos de esas ventas entre los acreedores hasta liquidar las deudas existentes en su totalidad o en medida de lo posible. El Capítulo 7 es atractivo puesto a que además de deshacer toda la deuda liquidable se protege los activos exentos para preservación del deudor.

El Capítulo 7 significa el cese de operaciones de la empresa y cualquier empleado es despedido. Su negocio se liquida por completo.

Capítulo 11 – Reorganización

El Capítulo 11 está diseñado para permitir que una empresa con problemas reestructure su deuda de tal forma que los acreedores sean pagados en el transcurso del tiempo y el negocio siga operando. Este tipo de casos para las grandes corporaciones por su complejidad implícita de reorganización les significan un alto costo de servicios legales y prolongados juicios que llegan a durar hasta 2 años.

Una vez que la empresa presenta la petición de juicio bajo el Capítulo 11, la empresa solicitante se convierte en un "deudor en posesión" (debtor-in-possession), lo que significa que conserva la propiedad y continúa la operación.

Todos los acreedores generalmente necesitan estar de acuerdo con el plan de reorganización y éste debe ser aprobado por el juez de la corte de bancarrotas y las bases en las que se sustenta un plan son factibilidad, buena fe, justicia y equidad para los mejores intereses de los acreedores.

Un deudor en posesión generalmente actúa como su propio fideicomisario de caso y tiene muchos de los derechos y responsabilidades de un fideicomisario y que inclusive puede presentar demandas para evitar transferencias de dinero a los acreedores, obtener préstamos y aceptar o rechazar contratos.

¿Qué beneficios hay en el Capítulo 11 para empresas extranjeras?

El primero y más importante de ellos es la existencia misma del concepto de reorganización y la oportunidad de ejecutar una reestructuración de deuda y no una liquidación directa, muchos países no cuentan dentro de su marco legal con figuras similares (el caso de España es el más visible, la liquidación es la única opción para quien tiene problemas financieros) además de la velocidad y facilidad con la que puede ser acogida la compañía a este procedimiento en una corte americana a comparación de lo que pudieran esperar en sus cortes nacionales.

Los requisitos de elegibilidad para ser admitido en la corte de quiebras son sencillos y fáciles de cumplir.

Al iniciar un procedimiento bajo Capitulo 11, la administración de la empresa mantiene el control de la compañía (a menos que el juez determine por condiciones extraordinarias nombrar a un interventor o fideicomisario), esta condición poco común en las legislaciones globales permite que los planes de reorganización sean por lo general más efectivos al mantener a directivos con capacidad de decisión que conocen a fondo la situación de la empresa, amén de mantener la mirada escrutadora de los interventores (que por lo general no tienen conocimiento de la industria o empresa que van a intervenir) fuera del centro de gravedad de la compañía.

Ciertas acciones empresariales se tomarán por los ejecutivos de las empresas, pero deberán de ser aprobadas por la corte.

Es remarcable que el porcentaje de acreedores que deben de estar de acuerdo con el plan de pago de la compañía es muy bajo (66% de total de la lista) para que el procedimiento legal pueda tomar curso en la corte, a diferencia de muchos países donde porcentajes cercanos o superiores al 75% del total de acreedores debe suscribir el plan de pagos para que sea admitido por el juez de quiebras en cuestión y dar trámite a algún proceso de reorganización.

Se obtiene un cese de todas las acciones de cobranza (similar al tipo legal del amparo en la legislación mexicana pero con efectos legales globales), aplicable a todo tipo de acreedor de la compañía, mientras se negocia el plan de pago con sus acreedores; esta acción de cese se otorga generalmente de manera automática y en muchos países no existen este tipo de acciones legales o están sujetas a decisiones (muchas veces de otro juez o tribunal) que pudieran otorgarlo o desecharlo en detrimento de la continuidad del negocio.

El lado B de esta historia, ¿Realmente funciona?

Muchos informes y estudios muestran que solamente entre el 10 y 15% de los casos aceptados bajo Capítulo 11 finalizan en reorganizaciones exitosas, esto referenciado del total de casos ingresados a la corte, no teniendo una estadística particular sobre la estadística de reorganización exitosa en compañías extranjeras.

La mayoría de los casos se desechan (frecuentemente por acuerdo de las partes) o se convierten en liquidaciones bajo Capítulo 7 por diversas causas, incluyendo el hecho de que el deudor no pueda demostrar que puede reorganizarse exitosamente.  El que sean desechados o convertidos a liquidación requiere la aprobación de la corte.

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