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18/01/2021

Reestructura en tiempos de Covid

Rosario Avilés / Lunes, 11 Enero 2021 - 19:12

El proceso de negociación que están siguiendo los sindicatos aéreos con el Corporativo Aeroméxico, tiene algunas características que lo hacen diferente a otras negociaciones similares que se han hecho en el pasado con aerolíneas mexicanas. No sobra decir que la situación por la que atraviesa en este momento el sector aéreo a nivel mundial es inédita y casi nada de lo que haya funcionado en el pasado funcionará ahora. 

Baste ver casos como el de Lufthansa o el de British Airways, tan apoyadas por sus países o de las propias aerolíneas estadounidenses que, pese a los miles de millones de dólares que han recibido como apoyo de sus gobiernos no terminan de asentarse, para entender que este no es un momento como cualquier otro.

Pero quizás uno de los dilemas más importantes en el caso de Aeroméxico es, ¿qué podría pasar si Aeroméxico no alcanza un acuerdo bajo las reglas del Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de los Estados Unidos? ¿Qué pasará con los activos de la aerolínea, hoy comprometidos con la aportación del fondo de inversiones Apollo Global Management, que no ha podido concretarse del todo pero que ya causa efectos legales en la corte de Nueva York? 

Porque no olvidemos que, en México, la legislación permite a los trabajadores emplazar a huelga a la empresa emproblemada para -de alguna manera y por decirlo así- “asegurar que los bienes cubran los adeudos laborales”, tal como están haciendo los trabajadores de Interjet. Si hay un estado de quiebra, los primeros en derecho son los trabajadores de la empresa.

Pero en este caso, al acogerse al Capítulo 11 en EU, ya hay una prelación de derechos que fue asumida por la empresa y por la Corte de NY cuando dio acogida al asunto y en caso de no haber acuerdo, Apollo tiene la opción de cobrar lo que ha invertido hasta el momento con los activos de la aerolínea. 

No obstante, en los documentos que forman el legajo del juicio (dockets) hay varios elementos que permiten vislumbrar algunas salidas. Por ejemplo, el período de “gracia” concedida a Aeroméxico para llegar a acuerdos con sus sindicatos, que ahora está previsto hasta el 27 de enero. Otro caso es la posibilidad de un Concurso Mercantil, el cual, sin embargo, tendría que ser autorizado por el propio fondo de inversiones. 

A nadie le gusta que le pongan enfrente una disyuntiva tan dura como aceptar condiciones de extrema sobriedad o resignarse a la quiebra. Pero la situación actual no se ve fácil, precisamente porque se necesita dinero que permita darle viabilidad a la aerolínea en el largo plazo y al menos hoy, hay pocos inversionistas que estén dispuestos a apoyar a una empresa aérea. Algo similar ocurre con el gobierno mexicano, ahí está Interjet, empresa a la que ni siquiera se le ha perdonado su deuda al fisco y, a pesar de lo declarado, tampoco a Mexicana se le han ofrecido recursos para volver a operar.

El asunto no es simple, pero el tema tiene que revisarse con la cabeza fría, porque las consecuencias de tomar una decisión u otra pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte de la empresa. Aún así, hay que seguir explorando más opciones.

E-mail: raviles0829@gmail.com

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