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21/10/2018

ASPA: 60 años de democracia

Rosario Avilés / Martes, 13 Marzo 2018 - 09:24

Para Mario Alberto González Aguilera,

comandante de la nave.

El 4 de agosto de 1958 nació oficialmente la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA). El movimiento que llevó a su creación inició muchos años antes y en varias ocasiones fue reprimido o cooptado, hasta que llegó el momento en que se impuso por la fuerza de la razón y por la valentía de sus miembros.

Los fundadores, en especial los cuatros dirigentes principales, Capitanes Fabre, Tarazona, Ballina y Farell, lograron inspirar y motivar a quienes decidieron seguirlos en aquella gesta, hasta ese momento incierta, y que llegó a buen término por muchas circunstancias que –reunidas- lograron el éxito.

Aquellos fundadores no sólo eran comandantes de aeronave con prestigio, salidos de las plantas de pilotos de las aerolíneas comerciales que existían en la época, sino hombres con ideologías y formas de entender la vida diferentes (incluso divergentes), pero que mantenían una visión y unos principios comunes: crear una organización que actuara bajo principios democráticos, con honradez e institucionalidad.

Querían una asociación que velara por el equilibrio en las negociaciones laborales, pero que también tomara en cuenta la diversidad de opiniones y de circunstancias. Querían crear un entorno donde existieran andamios y se respetaran los acuerdos, las reglas escritas y la palabra empeñada. En una palabra: creían en la democracia.

Winston Churchill decía que la democracia es el peor sistema, con excepción de todos los demás. Y es cierto: ninguna organización democrática es perfecta y no lo es porque somos seres humanos en desarrollo, pero hasta ahora eso es lo mejor que tenemos porque nadie es dueño de la verdad.

ASPA ha transitado ese camino desde 1958. La estructura que idearon los fundadores parece complicada: tercios de dirigencia que se renuevan cada tres años y se entreveran para darle continuidad al trabajo, sin reelección inmediata.

No han sido pocas las dificultades que ASPA ha sorteado y las discrepancias e incluso rompimientos internos que ha sufrido. Pero aquí está y en 60 años cada votación es un ejemplo del respeto a la voluntad de cada persona.

Ese es el valor de la democracia: una persona, un voto. Respeto a esa voluntad, a esa persona individual en el colectivo que asume la mayoría de los votos como un mandato. Hay, además, respeto por los estatutos y la vida institucional.

Ha sido arduo y supone no pocos atorones, pero eso es lo que le ha dado a ASPA la validez y la solvencia ética que pocos pueden presumir y menos de haberse sostenido tantas décadas.

Las empresas con las que tiene contrato colectivo también se han beneficiado de esas estructuras que implican estudio y asesoría constante y ha proveído de una miríada de profesionales a todas las aerolíneas que hoy surcan el espacio aéreo mexicano.

El viernes pasado, ASPA comenzó a celebrar sus 60 años de existencia, en una ceremonia donde entregó condecoraciones a los pilotos que cumplen horas de vuelo y hubo gestos de gran generosidad para quienes hemos seguido su trayectoria a lo largo de los años.

En momentos en que nuestro país está inmerso en un proceso complicado de elecciones, donde hay crispación, enconos, un entorno que podría violentarse, necesitamos organizaciones así, que hayan demostrado en los hechos que vivir en democracia sí se puede, que no nacieron ayer para hablar de democracia y solicitar votos que los lleven al poder, sino que llevan décadas ejerciéndola y han probado que es posible, que a pesar de las fallas e incluso de los éxitos, la voluntad de la mayoría sigue respetándose puntualmente.

Lo oí en 123.45: Además, se debe investigar y hacer justicia en el caso de Mexicana de Aviación: anular las irregularidades, castigar a los responsables y resarcirle a los trabajadores su patrimonio. E-mail: raviles0829@gmail.com; twitter: @charoaviles

 

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