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22/09/2020

¿Y los bonos millonarios, apá?

Francisco M. M… / Miércoles, 9 Septiembre 2020 - 20:34

Ya se ha repetido muchas veces que Aeroméxico ha vivido toda clase de crisis, y no pocos ataques, durante todas sus décadas de historia.

La aerolínea inició operaciones en 1934 y por ella han pasado varias generaciones de trabajadores y administraciones, quienes siempre se han esforzado con base en mucho trabajo, en mantenerla en un primer lugar. Hoy ha logrado convertirse en una empresa reconocida internacionalmente, aunque debido a la pandemia que vivimos, ha debido tomar decisiones muy difíciles para lograr su reorganización económica y operativa, para así tener un nuevo despegue que sin duda llegará en el corto y mediano plazo.

Aeroméxico, con la ayuda y sacrificio de sus trabajadores, está haciendo lo mismo que  durante el transcurso de otras crisis han hecho grandes megatransportadoras mundiales que al final lograron resolver sus mayores problemas financieros y operativos y que han obtenido grandes beneficios a través de los años.

Con esos ejemplos en mente, no hay duda de que Aeroméxico recuperará su lugar nacional y regresará de lleno al panorama internacional en poco tiempo.

Por ahora, la aerolínea tiene el tercer lugar nacional en cuanto al número de pasajeros transportados y es lógico si tomamos en cuenta que el plan de la empresa fue, desde hace muchos años, explotar sus rutas de mediano y largo alcance al otro lado del mundo y dentro del continente. Sin embargo, ahora parece haber sido un error el haber descuidado el mercado nacional que hoy tanta falta le hace para que su recuperación sea más rápida.

Extraña aún más esta aparente estrategia comercial del pasado cuando en esos días, la aerolínea pudo lograr la modernización de su flota con los aviones más adecuados para la explotación eficiente de todas sus rutas de corto, mediano y largo alcance con el apoyo de su filial Connect.

Madrid, París, Barcelona, Ámsterdam, Tokio, Shanghái, Seúl entre muchas otras rutas internacionales han sido la garantía del éxito que deberá regresar en cuanto la crisis haya cedido y la cantidad de pasajeros, turistas y de negocios aumente.

En otro contexto, debo decir que relación entre los pilotos de ASPA y las diferentes administraciones nunca ha sido sencilla. De hecho, ha habido momentos sumamente tensos a través de años de negociaciones por contratos colectivos, convenios y otro tipo de negociaciones, pero si de algo puede presumir el sindicato de pilotos, desde su formación en 1958, es que siempre ha buscado el bienestar laboral y profesional de sus miembros, sin olvidar nunca el deber que tiene de apoyar el éxito y el futuro de las fuentes de trabajo.

Esto tristemente no siempre ha sido correspondido y en los últimos tiempos, la administración ha mantenido pendientes laborales e incumplimiento de algunos puntos del contrato, lo que ha mermado la relación de trabajo entre la administración y ASPA, siendo lo anterior más notorio desde el momento en que llegaron ejecutivos impuestos por Delta a ocupar puestos importantes a nivel ejecutivo dentro de Aeroméxico.

En plena crisis, los pilotos de ASPA han puesto no sólo su contrato y salarios, sino su alma, vida, corazón y toda su experiencia para ayudar a Aeroméxico a sobrevivir.

Desafortunadamente, parecería que no hay reconocimiento o empatía por parte de la administración, cuando en plena crisis financiera salen a la luz los jugosos bonos que se han repartido entre los niveles más altos de la administración, empezando con su director, Andrés Conesa y de ahí para abajo; bonos que alcanzan los 4 millones y medio de dólares.

Si bien, de acuerdo con las reglas estos bonos no son ilegales, sí  son causa de sorpresa, tristeza y frustración por la de falta de sensibilidad mostrada por la dirección y su consejo al problema que están viviendo miles de trabajadores que lo están sacrificando todo, en aras de apoyar a su fuente de trabajo.

Como sea, en lo que toca a ASPA, se tiene bien claro el hecho de que hoy lo importante es hacer acuerdos y negociar con Aeroméxico, usando el cerebro y no el hígado para tratar de lograr el mayor número posible de pilotos en sus puestos de trabajo y con las mejores condiciones contractuales posibles, mientras se garantiza el regreso a sus puestos de todos los pilotos que temporalmente sean separados de la empresa.

Ya habrá mejores días para pasar la factura a la administración de la empresa por su falta de empatía y sensibilidad con sus pilotos.

Me llamó mucho la atención, pero no me sorprendió, la propuesta del Cap. Luis Padilla de Aeroméxico quien propone aportar el 20% de su sueldo para apoyar a los compañeros reajustados temporalmente.

Si esta propuesta cunde entre todos los miembros de ASPA que mantendrán su trabajo, será otra muestra, como ya se han dado muchas, de que los aviadores son gente especial preocupados unos por otros y que en un punto son capaces de sacrificar aún más de lo que ya lo han hecho para ayudar a sus compañeros que, aunque también lo han sacrificado todo, deberán esperar en tierra algún tiempo para regresar a su trabajo.

Para mi querido Luis Padilla, con quien tuve el privilegio de compartir las alas y el cielo, mi modesto reconocimiento por su iniciativa.

Por su parte, nuestras otras aerolíneas nacionales siguen en recuperación y tanto Viva Aerobús como Volaris pueden estar recuperando hasta el 80% de sus operaciones este mismo año, siendo Interjet, hasta ahora, una verdadera incógnita.

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