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07/12/2019

Boeing Co.

Francisco M. M… / Jueves, 18 Abril 2019 - 09:42

“Hemos probado que la ciencia y el trabajo duro pueden superar lo que parecen ser las más grandes dificultades” - William Boeing (1934)

La industria aérea mundial está plagada de profesionales en todas sus áreas y aunque la aviación empezó hace 116 años con un piloto que fue Orville Wright y una pequeña aeronave el Flyer 1, con el paso de los años y debido al vertiginoso crecimiento de la industria hoy día se requieren todo tipo de profesionales para hacerla eficiente y segura.

Entre esos profesionales se encuentran los de técnicos de mantenimiento en todas las áreas quienes años atrás y armados solo de algunas herramientas muy simples arreglaban todo tipo de fallas que se presentaban en las aeronaves.

Esos técnicos de ayer, hoy están bien armados con entrenamientos muy sofisticados y en nuestros días con solo una laptop  a la mano son capaces de introducirse hasta en las venas electrónicas de las aeronaves más modernas para localizar toda clase de fallas y llevar a cabo el trabajo para corregirlas.

Dichos técnicos de antes han debido enfrentar una nueva realidad y lidiar con la más alta tecnología que a veces nos ha sobrepasado y que nos ha hecho pasar ratos muy desagradables.

En alguna de mis frecuentes visitas a la fábrica de Boeing en Renton he tenido la oportunidad de platicar con algunos buenos amigos (que he hecho a  través  de los años) y uno de ellos que voy a llamar Roberto (de origen panameño) recientemente me recibió en su oficina donde tomamos un café.

Roberto y su equipo han estado a cargo, desde el año 2011, de la revisión y pruebas de los nuevos motores CFM International Leap-1B instalados en el 737 MAX. Desde luego, durante nuestra reunión, conversamos sobre los accidentes ocurridos en los meses pasados en Etiopía e Indonesia. 

Sobra decir que Roberto fue sumamente discreto y yo no quise insistir en conocer sus puntos de vista, por razones obvias, pero durante nuestra charla me hizo ver en varias ocasiones que, aunque los motores no habían tenido nada que ver en los accidentes del MAX, todos y cada uno de los empleados de Boeing se encuentran sumamente consternados y, más que nunca, se han comprometido a hacer un trabajo que sea perfecto para que la seguridad y eficiencia de sus aviones sea lo que ha sido siempre, no solo un lema, sino un verdadero con cada pasajero que aborda uno de sus aviones.

Boeing es una empresa sumamente fuerte que ha tenido éxito comprobado construyendo aviones comerciales helicópteros, misiles, y satélites.

Sus divisiones de aviones comerciales, defensa espacio y seguridad, ingeniería operaciones y tecnología y grupo de servicios compartidos registraron en el año 2017 un total de 93 mil millones de dólares en ventas, lo que le ha dado un lugar preponderante entre los fabricantes mundiales.

La actual crisis por la que atraviesa Boeing -que además hay que decir que está siendo agrandada con cuestiones políticas- no es la primera y no creo que sea la última pero, a pesar de sus detractores, la compañía tiene todos los elementos necesarios, empezando con el mayor activo que son sus miles de empleados, quienes tienen muy claro el momento de dificultad que pasa la empresa y también lo que tienen que hacer para regresarla al primer plano en el que siempre ha estado.

Hasta el momento de escribir estas  líneas Boeing ha llevado a cabo cientos de horas en simuladores, teniendo como testigos a jefes de pilotos, operaciones y adiestramiento de varias aerolíneas del mundo, además ha realizado alrededor de 100 vuelos de prueba con el 737 MAX, cuyos sistemas involucrados en los accidentes han sido revisados, modificados, instalados y revaluados sin que, hasta ahora se haya tenido el menor problema de control o una repetición de las condiciones que desafortunadamente vivieron los aviones de Etiophian y Lion Air.

Lo anterior deja muchas esperanzas de que, en un par de meses, y una vez que el avión sea recertificado por FAA y las agencias europeas y asiáticas, el MAX sea autorizado de nuevo para el transporte de pasajeros en vuelos regulares.

Hasta hoy, el 99.7 % de las aerolíneas que operan el MAX y las que están en espera de la entrega del avión siguen confiando en la marca Boeing y en sus productos y, aunque están negociando arreglos y compensaciones por los daños que han podido sufrir por mantener sus aviones en tierra,  siguen dispuestos a mantener una sociedad que, desde hace años ha tenido un gran éxito y ha sido de grandes beneficios tanto para aerolíneas y millones de pasajeros que transportan anualmente como para la gigante Boeing.

El B737 en todas sus diferentes versiones ha sido el avión comercial más vendido de la historia de la aviación y ha transportado de manera segura a muchos millones de pasajeros en cientos de aerolíneas alrededor del mundo.

Estoy convencido de que muy pronto veremos un MAX todavía más seguro y eficiente surcando los cielos y que Boeing va a salir fortalecida en todos los sentidos del problema que hoy enfrenta.

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