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17/12/2018

Nubarrones y turbulencia

Francisco M. M… / Jueves, 22 Noviembre 2018 - 10:38

Nuevamente –y tal y como ha sucedido de manera cíclica–, muchas aerolíneas en el mundo se encuentran hoy en problemas financieros, e incluso hemos visto algunas que han cesado sus operaciones y no pocas amenazan con cancelar todos sus vuelos y declarase en quiebra.

Las causas son variadas, pero entre las principales podemos mencionar: la tremenda guerra tarifaria provocada por las aerolíneas de bajo costo; una confusa competencia en rutas y conexiones; la guerra por los slots; el aumento en los precios del combustible; la devaluación de las diferentes monedas; el aumento de costos de operación como la nómina de los trabajadores, refacciones y mantenimiento; los altos costos por renta de aeronaves, y la desregulación y malas decisiones estratégicas a nivel administrativo o gubernamental.

Todos estos factores convierten a las líneas aéreas comerciales en un negocio que no lo es tanto, y nos pintan el panorama de una industria mundial que más sufre los efectos del costo-beneficio y cuyos márgenes de ganancias son muy limitados, pese a que muchas aerolíneas operan con números negros.

En México tenemos una larga lista de empresas aéreas comerciales que han emergido y, a través de los años y después de un tiempo de operación, se declararon en quiebra en un entorno de dudas e injusticias, pues algunas incurrieron en movimientos fraudulentos que enriquecieron a muchos pero afectaron a otros tantos, como es el caso de Mexicana de Aviación y sus trabajadores, que aun ahora esperan suceda un milagro.

La Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero) ha dicho que la decisión del nuevo Gobierno sobre la cancelación del proyecto aeroportuario de Texcoco y su propuesta alternativa de Santa Lucía, podrían ser una de las causas para que en el futuro veamos de nuevo que algunas aerolíneas nacionales dejen de volar.

Aunque Interjet y Volaris declararon que no tienen problemas con operar en Santa Lucía, Benito Juárez y Toluca, más que una verdadera convicción estas posturas emanan un fuerte tufo político porque dichas compañías no cuentan todavía con todos los elementos requeridos para planear sus operaciones hasta en tres aeropuertos simultáneamente, por lo que ya veremos cómo lidian éstas aerolíneas cuando esa posibilidad se haga realidad.

Tema para otra ocasión es el que se refiere a las recomendaciones sobre seguridad que vendrán de parte de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) y de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), así como la necesaria aprobación que las aerolíneas de los Estados Unidos deberán obtener de la Administración Federal de Aviación (FAA) de ese país para operar bajo el nuevo esquema que propone el gobierno entrante, lo que además podría traer cancelación de vuelos internacionales con todas sus consecuencias, empezando por las económicas, al tomar en cuenta los miles de pasajeros y toneladas de carga que se mueven desde y hacia México actualmente.

Por ahora, Aeroméxico –en voz de su director general Andrés Conesa– ha declarado en medios que, a pesar de sus grandes fortalezas, la aerolínea bandera de nuestro país enfrenta problemas financieros y vislumbra nubarrones en el futuro cercano, por lo que ha tomado algunas acciones encaminadas a ahorrar, como el retiro de varias aeronaves y la cancelación de algunas rutas, además del despido de trabajadores empezando con sobrecargos y personal administrativo.

Por cierto, éstos trabajadores ya han sido invitados a contratarse en aerolíneas extranjeras y de nivel internacional, como es el caso de Emirates.

Y si a esto sumamos el déficit mundial de tripulaciones de vuelo, mal estaría haciendo cualquier empresa aérea de México si decide deshacerse de pilotos y técnicos en mantenimiento, cuyo entrenamiento ha sido sumamente caro y cuya experiencia es garantía de operación, lo que resulta aún más importante en momentos de crisis.

En conclusión, cada que se presentan éstas crisis aéreas globales siempre terminan dejando a muchos trabajadores desempleados por lo que, sin importar las causas y por experiencias vividas, sabemos que nuestro atribulado México podrá superarlas.

Por ahora, me parece que con la excepción de Viva Aerobús –que es la única aerolínea que opera realmente en régimen de bajo costo en México–, todas las demás compañías aéreas mexicanas pueden presentar problemas graves en los próximos meses si no se toman medidas urgentes, pero inteligentes y con visión de futuro.

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