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15/08/2018

¿A consulta ciudadana?

Francisco M. M… / Jueves, 26 Julio 2018 - 10:53

"La política es el arte de disfrazar de interés general el interés particular"

Edmon Thiaudier

Sigue siendo un tema muy actual el que se refiere a la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, y nuevamente se pone en duda la continuidad de un proyecto que, muchos sabemos, México necesita –y merece– urgentemente.

En los últimos días el virtual presidente electo Andrés Manuel López Obrador ha llevado a cabo reuniones al respecto y ha dicho que hasta ahora se han invertido 800 millones de pesos en el nuevo aeropuerto y que no todo el presupuesto se ha ejercido, dejando claro que todavía existen tres opciones: continuar con el proyecto que ya está avanzado; retomar su idea de construcción en la base aérea de Santa Lucía con dos pistas, o concesionar el aeropuerto de Texcoco para evitar el uso de recursos públicos.

AMLO ha pedido a los medios de comunicación que abran sus espacios a partir de este mismo mes y hasta octubre para poder llevar a cabo un debate técnico, y proseguir a someter la decisión a una consulta ciudadana.

Dice que "para no equivocarnos, lo mejor es preguntar. La tónica del nuevo gobierno va a ser preguntar, consultar porque el pueblo es sabio".

Aunque el próximo presidente dice que el pueblo es sabio, debemos decir que la decisión debe tomarse con base en conocimientos técnicos muy profundos por parte de verdaderos expertos y profesionales entre los cuales, por cierto, ya se han manifestado los más preparados de México y del mundo. En ese sentido, todos coinciden en que la actual ubicación del NAICM –y a pesar de algunos inconvenientes que tienen remedio técnico– es la más adecuada, por mucho, sobre las otras opciones.

Una consulta ciudadana como se pretende podría –por una lógica falta de conocimientos sobre el tema– arrojar una decisión política, en línea con lo expresado durante su campaña por parte del futuro presidente, y llevar a la cancelación del proyecto en contra de la opinión de los más destacados técnicos, especialistas e ingenieros constructores del mundo.

Los temas Texcoco y Tizayuca ya han sido debatidos hasta el cansancio desde ya hace muchos años, y el segundo caso fue definitivamente desechado por inviable, debido a un sinnúmero de obstáculos técnicos –parecidos o incluso mayores– a los que representa la primera opción.

Un gran problema –entre muchos otros– sobre la alternativa de construir dos pistas en Santa Lucía es la administración del espacio aéreo y la implantación de procedimientos terminales (TERPS, Terminal Instrument Procedures), que definen los perfiles de salidas y llegadas de aeronaves en un área que está comprometida por las condiciones orográficas y climáticas del valle de México.

Por ejemplo, para lograr implantar procedimientos de aproximación por instrumentos con baja visibilidad (ILS) y a altitudes mínimas se requieren trayectorias "limpias" de obstáculos y mayor espacio aéreo para el movimiento en el aire de miles de aviones que operan cada año; además, se requiriere de una amplia separación entre pistas (según lo establecido en al anexo IV de la Organización de Aviación Civil Internacional) para efectuar aproximaciones y despegues simultáneos, además de la modificación de procedimientos en el espacio aéreo del aeropuerto de Toluca para evitar conflictos entre aeronaves procedentes de todas direcciones.

Son muchos y graves los obstáculos técnicos que representa el área de Santa Lucía para la construcción y reconversión de un nuevo aeropuerto, donde ya existe uno que es militar y que se encuentra en un lugar estratégico para la operación de aeronaves de la Fuerza Aérea, cuyos requerimientos de operación son muy diferentes a los de aviones comerciales. En todo caso, y de llevarse a cabo el proyecto, también se tendría que pensar en la construcción de otro aeropuerto militar en un lugar igualmente estratégico, con el costo adicional que esto implicaría.

Pero el aspecto más importante que debe ser tomando en cuenta para tomar una decisión sobre el NAICM es no comprometer de ninguna manera la seguridad de los muchos millones de pasajeros que viajan a México.

Antes de consideraciones políticas y económicas, nuestro próximo presidente debería tener muy en cuenta la verdadera necesidad que tiene México de contar con un aeropuerto seguro y de primer mundo, tal y como pretende ser nuestra aviación comercial. Ojalá y acepte la valiosa opinión de los especialistas y conocedores del tema porque, después de todo, por muy presidente que él sea o por muy sabía que pueda ser la ciudadanía, difícilmente ambos tendrán los conocimientos técnicos ni estarán preparados como los profesionales para tomar una decisión que seguramente va a impactar –para bien o para mal, y de una manera u otra– el desarrollo de México, su turismo, su economía y de su aviación comercial.

El actual proyecto empieza a tomar forma, y alrededor de 40 mil empleos directos y muchos millones de pesos comprometidos en inversiones están en juego si se cancela la construcción del NAICM. Dicho con todo respeto, me parece que dejar en manos de una consulta ciudadana la decisión sobre este tema tan importante para el país es un error y sólo hay que esperar que, de llevarse a cabo este ejercicio, el pueblo, en su gran sabiduría, no cometa otro error todavía mayor.

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