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19/04/2018

Cinco minutos para reflexionar antes de actuar

Francisco M. M… / Jueves, 30 Noviembre 2017 - 11:30

"A donde quiera que vayamos en medio del movimiento y la actividad llevemos con nosotros la quietud. De esa manera el movimiento caótico que nos rodea jamás nos ocultara la puerta de acceso al manantial de la creatividad y al campo de la potencialidad pura" - David Ríesman

No es la primera vez que la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA) de México debió enfrentar una crisis, pero ahora se trató de una que nunca se había visto y que ha tenido elementos muy especiales por ser destructivos.

La falta de unidad al interior, especialmente a nivel de comité, inexplicable e ingenuamente expuesta ante los medios, las batallas personales y la lucha de intereses de grupo se convirtieron en una verdadera guerra interna sin precedentes de todos contra todos y esto, en un momento en que las fuerzas exteriores están viendo la manera de minimizar al que alguna vez fue un ejemplo de sindicato de lucha, pero que siempre llego a sus límites con responsabilidad.

Uno de esos intentos fue una propuesta que vino por parte de las aerolíneas y de la Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero) a la Cámara de Senadores y que se refiere al aumento de las horas de vuelo a cien mensuales y otra que llegó incluso a presentar la posibilidad de cambiar el artículo 32 Constitucional para permitir que pilotos extranjeros pudieran ejercer al mando de aeronaves mexicanas.

Al momento de escribir estas líneas, la presión ha ido en aumento y la Senadora Cristina Díaz Salazar ha publicado en redes que estas propuestas serán "oficialmente retiradas" lo que me parece una decisión muy acertada.

Desafortunadamente, este no es el único problema que ASPA ha tenido que enfrentar últimamente. Hace unos días, el departamento de relaciones laborales de Aeroméxico tomó la decisión de rescindir el contrato de trabajo a un piloto que, de acuerdo con los médicos, sufre de un tumor cervical, lo que obviamente lo incapacita temporalmente para ejercer su trabajo como piloto de la aerolínea hasta no completar los estudios necesarios.

Desde luego que lo anterior (y con toda razón), ha provocado la ira de los pilotos de la planta que, a pesar de los llamados del Secretario General de ASPA, Mario Aguilera, para actuar dentro de la ley comportándose profesionalmente y actuando de acuerdo con los estatutos del sindicato, cancelaron y demoraron un buen número de vuelos sin ninguna directiva del comité ejecutivo, lo cual afecto a miles de pasajeros.

Lo anterior, derivó ayer mismo en una Asamblea General que como órgano máximo en la toma de decisiones dentro de ASPA, tomó las necesarias y terminó en la destitución del Secretario del Trabajo de ASPA, José Manuel Fernández, y del Secretario del Interior del sindicato, Carlos Smith. Por otra parte, hubo otras tres renuncias, entre ellas el secretario de prensa de la asociación, Francisco Corona.

Adicionalmente, se decidió llevar a cabo una investigación entre 120 pilotos que faltaron a sus vuelos o que cometieron otras faltas estatutarias sin ninguna directiva del sindicato para tomar las medidas pertinentes que podrían terminar en la suspensión definitiva y la pérdida de su trabajo como pilotos de Aeroméxico de aquellos que resulten responsables.

Durante la Asamblea General, los miembros de ASPA han actuado de acuerdo con los principios del sindicato y a algunos puede gustar o no, pero se han impuesto las reglas interiores que le dieron vida en 1958, aplicando los estatutos y tomando las decisiones de Asamblea General que por ahora oxigenan su función y de alguna manera despejan el horizonte para renovarse y fortalecerse.

ASPA no es un nombre o una sola persona, todos en unidad y sin excepción alguna deben realizar sus funciones sindicales tal y como se comprometieron a hacerlo velando por el interés común y no por el personal.

Lo que ha sucedido al interior de ASPA también debe ser una llamada de atención para todos los miembros del comité y las comisiones de vigilancia y de honor y justicia que han actuado, por decir lo menos, tímidamente en un asunto que se dejó crecer y evolucionar hasta salirse de control.

De la misma manera es una llamada de atención para los pilotos más antiguos y otra de reflexión para los pilotos de las nuevas generaciones quienes deben comprender el verdadero significado de la unidad y la disciplina sindicales y recordar que es solo en el seno de ASPA y apegados a los estatutos donde habrán de ver protegidos sus derechos laborales como pilotos aviadores profesionales.

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